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Entrevista | Baby Acosta, un goleador de la vieja escuela

Su estilo de juego agradó a unos y disgustó a otros, pero Baby Acosta siempre fue fiel a sí mismo. El delantero sevillista dio todo lo que tenía y así lo demuestra los 85 tantos que anotó con la camiseta del Sevilla FC. Actualmente, continúa su camino en el club siendo entrenador en la cantera del Benjamín B.

Pregunta: Empecemos por Lanús, aquel equipo argentino que le catapultó directo a España. ¿Cómo son sus inicios?

Respuesta: Mis inicios en el equipo argentino fueron a los 15 años. Jugaba en los equipos de barrio y allí me vieron los delegados y los entrenadores del Lanús, me citaron y me hicieron unas pruebas. Ahí empecé mi carrera deportiva.

P: “Los albañiles”, aquella dupla demoledora formada por Baby Acosta y Silva. ¿Qué recuerda de aquella conexión con Silva? 

R: Me llevo muy buenos momentos de él porque era mi compañero de equipo y mi compadre. Fueron todos mis inicios del fútbol profesional. Él llegó al Lanús en un momento difícil en el que estaba en Segunda División y tuvimos la suerte de entendernos y compenetrarnos. Entre los dos hacíamos una dupla, nos apoyábamos, nos juntábamos y hacíamos paredes, de ahí viene el calificativo de “los albañiles”.

P: Llega a España en el verano del 69 para fichar por el Espanyol. El fichaje finalmente no se produce y es el Sevilla quien se hace con sus servicios. ¿Cómo vive este verano Baby Acosta?

R: Cuando vine a España el representante me dijo que íbamos para el Espanyol, pero no llegué a hablar con ningún directivo. En aquel entonces había un problema con el Presidente y se rompieron las relaciones. Entonces vine a Sevilla de turismo y me ficharon sin hacer prueba. Así es cómo firmé por el Sevilla.

P: ¿Qué sintió la primera vez que pisó el Ramón Sánchez Pizjuán?

R: Ya estaba acostumbrado a jugar en Primera División, así que pensé que era un partido más en un equipo bueno. Jugué cinco minutos porque solo había entrenado una semana. No me causó tanta impresión porque en el Boca, River o Lanús también se animaba mucho.

P: Al incorporarse al equipo se encuentra con un entrenador como Max Merkel, apodado “Míster Látigo”. ¿Cómo es este primer encuentro con el fútbol europeo y más de la mano de un entrenador como Merkel?

R: Lo primero que me causó asombro de la liga española fue el sistema de juego. En aquel entonces te daban dos puntos por ganar y uno por empatar y conseguir fuera de casa un punto era como un triunfo. Los equipos prácticamente se cerraban y jugaban con un punta solo. En Lanús era diferente, siempre que llegábamos al área contraria lo hacíamos acompañados, siempre había un compañero que te echaba una mano. Aquí, cada vez que recibía un balón me encontraba solo. Esto era cuando jugábamos fuera, en casa era distinto.

Con respecto al entrenador, el sistema de entrenamiento. Creo que Max Merkel puso un nuevo sistema que se basaba en la fuerza y en la potencia. En Buenos Aires hacíamos carreras continuas y de entrenamientos más suaves. Me costó adaptarme a eso.

Baby Acosta cuando era jugador del Sevilla FC | Foto: 20minutos.es

Baby Acosta cuando era jugador del Sevilla FC | Foto: 20minutos.es

P: ¿Cuáles son aquellos entrenadores que más macaron su carrera como futbolista?

R: Todos los entrenadores marcan siempre, unos de una manera y otros de otra. El bueno es el que te pone y el que no te pone te desilusiona. Merkel creyó en mí y me daba todas las facilidades del mundo para que hiciera mi juego. Entonces eran momentos buenos. Después vinieron los momentos malos como el descenso y entrenadores que no entendían mi fútbol. Hubo entrenadores buenos y malos, pero Merkel fue el que más me entendió. Juan Arza era otro que me respetaba mucho y me dejaba hacer mi fútbol, pero la cosa con él no funcionó.

P: Merkel quiso mandarle de vuelta a Argentina tras aquel 5-0 contra el Elche. ¿Qué le hizo cambiar de opinión? 

R: Cuatro goles. Antiguamente jugábamos un partido los jueves contra algún equipo de la zona como entrenamiento. Ese día los que iban a jugar el próximo partido, que era contra el Real Madrid, jugaron por la mañana y los que no jugábamos por la tarde. Metí cuatro goles y cuando faltaban diez minutos me dijo que me fuera a la ducha. El domingo me puso contra el Real Madrid, le ganamos y a partir de ahí ya no me quitó más. Supongo que fue porque cumplía. En la vida, si tú haces bien tu trabajo, lo único que consigues es recompensa.

P: Compartiste vestuario con jugadores como Biri Biri o Lora. ¿De qué jugadores de aquel Sevilla tiene mejores recuerdos? 

R: Biri Biri no era mal futbolista, era un futbolista de color. Era rápido y saltaba bien, pero no era tanto como lo magnifican. Me quedo mejor con Lora por su capacidad de trabajo o con Julián Rubio por su técnica y su calidad como jugador. Biri Biri indudablemente ha hecho aquí cosas muy interesantes y es una gran persona. Nosotros buscábamos ser un equipo y destacábamos todo el conjunto, cada uno con sus cualidades.

P: El Sevilla FC pasó tres años en Segunda División, pero usted siguió en el equipo. ¿Pensó en alguno de esos años en cambiar de aires? 

R: No, nunca pensé en cambiar de aires. Además, cuando bajamos a Segunda me fui a Buenos Aires a visitar a la familia y a los amigos y les dije que al año siguiente volvería porque íbamos a ascender porque era lo normal, aunque al final casi nos fuimos a Tercera.. Al final no volví y me quedé aquí. No sé por qué descendimos porque los primeros diez partidos íbamos primero, pero son situaciones en las que es difícil encontrar el por qué de las cosas.

 P: ¿Qué recuerda de su último partido con el Sevilla FC?

R: Tengo un recuerdo malo. Era un día precioso. Ya habíamos ascendido, salí jugando de titular y el campo estaba lleno de niños y banderas, pero en el descanso me quitó. Y entonces le dije al encargado que ya no jugaba más en el Sevilla porque el entrenador me iba a echar. Ahí me dio mucha pena porque era un momento de euforia e íbamos ganando, aunque lo que menos importaba era el resultado porque ya habíamos ascendido. A mí me dolió porque no pude disfrutar ese momento.

P: Tras concluir su etapa en el Xerez pasó por los escalafones de la cantera sevillista como entrenador, llegando a ser segundo de Julián Rubio en Primera División. ¿Qué recuerdos tiene de esta etapa?

R: Buenos en principio, pero malos porque descendimos. Perdimos partidos en los que jugamos de maravilla, pero los resultados nunca nos acompañaron. Al final descendimos en Oviedo porque perdimos, si hubiéramos ganado nos hubiéramos salvado. Es un mal recuerdo que tengo. Al año siguiente empezamos en Segunda, pero las cosas no funcionaron y destituyeron a Julián Rubio.

P: ¿Cómo ve al Sevilla actualmente?

R: El Sevilla es un equipo raro. Desde mi punto de vista, está dividido. Tiene la mitad para arriba muy bien y la mitad para atrás con fallos, pero sí es un equipo muy conjuntado. Si unes lo positivo con lo negativo y sacas la media, al final está igualado. Ni es tan malo ni es tan bueno. No creo que sea campeón, pero sí que puede llegar alto. Aparentemente el camino se ve bonito, pero en el fútbol ocurren cosas que no te las esperas. No es cuestión de ganar o perder solamente porque para ganar hay que meter un gol más que el contrario y eso no es fácil.

P: ¿Quisiera mandarle un mensaje a los sevillistas? 

R: Que sigan disfrutando de su equipo como lo hago yo y que al final de esta temporada tengamos la satisfacción de conseguir los objetivos propuestos.

Isabel María Alfaya

Periodismo en la US. Máster en Comunicación y Periodismo Deportivo en la UEM. Técnico Superior en Comunicación y Periodismo Deportivo. El periodismo no se explica, se siente.

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