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Artículos de opinión

Opinión | Año de éxitos, bendito 2014

El Sevilla cerró el pasado domingo un gran año en lo futbolístico, que se saldó con una nueva UEFA Europa League en las vitrinas de Nervión, una nueva presencia europea -algo que en los últimos años es ya una rutina, pero que pese a ello tiene un mérito incalculable- y una nueva presencia en la Supercopa Europea en la que dimos la cara pero nada se pudo hacer para doblegar a un Madrid para el que la crisis no existe.

Pero aparte de los éxitos de nuestro equipo, el año nos deja momentos increíbles, casi todos ellos de la mano de nuestra competición favorita, como la remontada épica ante nuestro eterno rival en el Benito Villamarín, la remontada ante el Oporto en casa o, como no, el gol ‘in extremis’ de Stephane Mbia en Valencia que nos metió en la final de Turín cuando solo faltaban 2′ de juego y el Sevilla tenía pie y medio fuera de ella.

El año comenzó de forma convulsa debido al ingreso en prisión de José Mª del Nido y a la sucesión en el cargo de Pepe Castro. En lo que al equipo se refiere, la primera vuelta del campeonato no fue del todo buena, y acompañado de la eliminación copera en manos del Racing de Santander en nuestro remontando el 0-1 de la ida, todo hacía indicar que el año 2014 iba a ser una mera continuación del deambular de los campañas previas. Pero no fue así, y a pesar del mal comienzo de año, en el que los de Unai enlazaron hasta seis partidos seguidos sin conocer la victoria, el año que acababa de empezar iba a convertirse en un capítulo más de la historia de oro de nuestro centenario club.

No iba a ser hasta el 24 de febrero cuando el Sevilla FC consiguiese la victoria que cambió la dinámica sevillista -que no ganaban un partido desde el 5 de enero ante el Getafe- merced a un gol de Coke ante el Rayo Vallecano en su feudo. Días más tardes, el Sevilla sellaba su clasificación para 1/8 de UEFA tras doblegar al Maribor, que unido al pase del Betis iba a deparar un derbi en competición europea. El Sevilla continuaba firme en liga y proseguía su racha de partidos ganados, pero el 13 de marzo, de agrio recuerdo en Nervión, el Betis, colista en liga, iba a infligir un severo correctivo a un equipo que mereció más pero que vio como su eterno rival se llevaba el partido por 0-2. Pero en uno de los días mágicos en Nervión, y tras el 4-1 al Valladolid, los jugadores, en una piña en el centro del campo y todo el estadio al unísono al cántico de “Sevilla échale huev**”, que por lo que significó se convirtió en el himno de la afición. Algo presagiaba lo que el 20 de marzo iba a ocurrir en el Villamarín, donde hasta 2500 sevillistas acompañaron a los nuestros, que 120 minutos después, tras los goles de Reyes y Bacca y una tanda de penaltis en la que la suerte se puso de nuestro lado, iba a conseguir una machada histórica.

Los nervionenses celebrando el pase a cuartos en el Villamarín con su afición.

Los nervionenses celebrando el pase a cuartos en el Villamarín con su afición.

Días más tarde, el Sevilla conseguía ganar al Real Madrid en el Pizjuán, con una exhibición de Rakitic y Bacca. En UEFA, el Sevilla perdió por la mínima en un pésimo partido en el estadio Do Dragao ante el Oporto, pero, una vez más espoleados por su afición, los nervionenses volvieron a remontar y le endosaron un 4-1 al todopoderoso Oporto, que quedó en nada tras un partidazo de todo el equipo. El Valencia sería nuestro siguiente escollo en el camino. En la ida, dos goles de Bacca y Mbia ponían al Sevilla con la eliminatoria muy de cara, pero un mal partido en Valencia casi nos priva de llegar a la ansiada final en Turín. Hasta 4000 sevillistas se desplazaron a la capital del Turia, ya fuese vía avión, tren, autobús o coche propio. El equipo de Emery cuajó un pésimo partido pero el destino se alió con nosotros y en el 93′ un gol de Mbia que ya forma parte de la historia viva del Sevilla desató la locura y nos dio el billete para nuestra tercera final de la UEFA Europa League. El único pero al final del año fue la derrota en Bilbao que privó a los de Emery conseguir la 4ª plaza liguera.

Pero el 14 de mayo fue el día grande de este año. Los de Nervión volvieron a ganar en Turín, como no podía ser de otra manera en la irreal UEFA, mediante una tanda de penaltis en la que Beto se erigió como el héroe y en el que un penalti de Gameiro, el último de la tanda, iba a acercar de nuevo a los sevillistas al cielo.

Mbia en la celebración del gol que nos dio el pase a la final de Turín.

Mbia en la celebración del gol que nos dio el pase a la final de Turín.

El verano, como ya es costumbre debido al desigual reparto, concluyó con otra desbandada de nuestros principales pilares, Rakitic, santo y seña del Sevilla en la temporada pasada, fichó por el Barcelona, Alberto Moreno hizo las maletas hacia Liverpool y Fazio, el que estaba destinado a ser el capitán sevillista esta temporada se marchó a Londres un día antes del primer partido liguero.

Mención especial para la afición en la Supercopa de Cardiff ante el Madrid, que finalmente se saldó con un 2-0 para los merengues, pero en la que los sevillistas lucharon y en el que su afición demostró una vez más que está a años luz de otras tantas en España.

El comienzo de esta temporada ha sido excelente, y hasta hoy, seguimos vivos en las tres competiciones, y con el equipo cuarto en la liga, en 1/8 de Copa del Rey y en 1/16 de la UEFA. Por lo tanto, tenemos derecho de soñar con cualquier cosa. ¡BENDITO AÑO SEVILLISTA! 

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