Antonio Miguel Mateu Lahoz, árbitro internacional y uno de los preferidos de los equipos intensos por su estilo de juego parecido al utilizado en Inglaterra, fue el encargado de dirigir ayer al conjunto sevillista en Granada, en un partido un tanto espeso que supo controlar con su experiencia.

En un partido de poca exigencia tanto física como práctica, mostró 4 amarillas, 2 a cada equipo e incluso jugando con su estilo pudo perdonar la segunda amarilla a Krychowiak. No tuvo jugadas polémicas, ya que las que se desarrollaron dentro del área penal no fueron de tales consecuencias, ya que eran leves contactos entre jugadores.

En definitiva, un arbitraje bueno y que querría cualquier árbitro para sus partidos, ya que ayuda a la moral del trencilla tener partidos así. Por ello, la nota final del valenciano es de un 8,5.