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Artículo de Opinión | Navarro, el líder silencioso

Corría el verano de 2008, con la Eurocopa de Austria y Suiza en juego, cuando el Sevilla FC confirmó el fichaje de uno de los 23 integrantes de la expedición española. Llegaba Fernando Navarro, que tras una magnífica temporada con el Mallorca de Gregorio Manzano, se postulaba como uno de los atractivos del mercado de fichajes. Monchi y su equipo se pusieron manos a la obra y cubrieron un puesto que tras la marcha de David Castedo y Duda, y el fallecimiento del sempiterno Antonio Puerta quedaba huérfano.

Los inicios de Fernando no fueron del todo fáciles, canterano del FC Barcelona, consiguió hacerse con un puesto en la zaga del equipo entrenado por Louis van Gaal pero una inesperada lesión en un partido contra el Sevilla FC en el Camp Nou acabó con su progresión y con su puesto de titular en el club culé. Posteriormente un par de cesiones, primero al Albacete y posteriormente al Mallorca, equipo que finalmente se hizo con sus servicios y donde el catalán demostró el nivel meteórico que se le presuponía en sus comienzos.

El resto es historia viva del Sevilla FC. Fernando Navarro llegó al Sevilla tras proclamarse campeón de la Eurocopa 2008, donde tan solo jugó un partido -el último de la fase de grupos ante Grecia-, pero donde fue vital en la unión del vestuario que destacó en los mejores años del combinado nacional.

En el Sevilla pronto se hizo dueño y señor de la banda izquierda del Ramón Sánchez-Pizjuán, donde se caracterizó aparte de por su tesón y su contundencia, y siendo uno de los principales partícipes del buen devenir de los nervionenses en Liga, consiguiendo clasificar en dos años consecutivos al club para la máxima competición europea a nivel de clubes, la UEFA Champions League, con el cual llegó a Octavos de Final en la 08/09 y 09/10, y vivió también la decepción ante el Sporting de Braga en la previa de la Champions 10/11. En sus primeras temporadas también se proclamó campeón de la Copa del Rey en la recordada final ante el Atlético de Madrid en el Camp Nou, en la que causó baja debido a una lesión tras ser pieza clave durante todo el devenir copero.

En las siguientes temporadas siguió siendo pieza clave de la zaga nervionense, sin ningún competidor real en el puesto, hasta que en la 12/13 surgiese la irrupción del canterano Alberto Moreno, al que Emery le concedió galones y relegó a Fernando a un segundo lugar. Pero fue ahí cuando el futbolista consiguió revertir la situación y, siempre en silencio, hacerse poco a poco un hueco en los onces iniciales, jugando partidos algo menos importantes. Fue cuando nació el líder que a día de hoy es el primer capitán de nuestro Sevilla FC.

Fernando, siempre sin alzar la voz, y siendo pieza clave en el vestuario sevillista, actuó incluso en la posición de central, cumpliendo como siempre cuando el guion así lo requería. El catalán es uno de esos jugadores que gusta en Nervión, a lo mejor no con una calidad suprema, pero con unos cojones -con perdón de la expresión- que hacen que, juegue mejor o peor, cumpla siempre que el ‘3’ sevillista se enfunda la zamarra nervionense.

Fernando Navarro en un lance de esta temporada. | Foto: as.com

Fernando Navarro en un lance de esta temporada. | Foto: as.com

Pieza clave para la consecución de la tercera UEFA del Sevilla FC, ya que aunque no fue habitual en los XI iniciales, fue de la partida en varios choques, por ejemplo en la vuelta de la semifinal ante el Valencia CF, de grato recuerdo gracias al gol de Mbia en el añadido.

Con la salida de Alberto Moreno horas antes de la final de la Supercopa de Europa ante el Madrid, Navarro fue de la partida en la derrota por 2-0 ante el Real Madrid. Un mal partido del defensor catalán, unido a la llegada de Tremoulinas, volvieron a relegar a Fernando Navarro a un segundo plano, pero el primer capitán sevillista -tras las marchas de Rakitic y Fazio- volvió a renacer de las cenizas y a demostrar que los viejos rockeros nunca mueren. Aprovechó la lesión del francés para hacerse de nuevo fijo en la zaga, y en los últimos partidos está viviendo, al igual que Reyes, una segunda juventud cuando muchos los daban por muertos al principio de la presente temporada.

En el partido ante el Málaga, donde rindió a un excelso nivel, siendo elogiado incluso por Unai Emery el catalán celebró su partido 265 con la elástica nervionense como mejor sabe, demostrando su tesón en la banda izquierda de la zaga, y haciendo disfrutar a su afición, que una vez más, quedó rendida a la actitud de su capitán. Un líder silencioso dentro y fuera del campo. El capitán de este Sevilla de récord aún tiene mucha cuerda.

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