El resultado de la ida, hacía que, para los intereses del Sevilla, el conjunto de Unai deseara un partido totalmente trabado para que los minutos pasaran lo más rápido posible. Favre y Emery fueron protagonistas de un envite totalmente táctico, donde ganó el equipo del más acertado de cara al arco rival.

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Vitolo se encara con Xhaka | Foto: EFE

Parecía que el partido sería un muermo por ese «contenido táctico» del que hablamos, pero sorprendentemente nos encontramos con un encuentro de ida y vuelta, sin ataduras, en el que los locales, hasta la expulsión justa de Xhaka en el 69′, llevaron la sensación de al área de Sergio Rico. Otra sorpresa fue, por llamarla sorpresa, el hecho de que el sostén que dio equilibrio al bando blanquirrojo fueron las bandas con Vitolo y Aleix, recorriendo las mismas de arriba a abajo y realizando unos contragolpes que terminaron de tapar los agujeros defensivos: no hay mejor forma de defender que atacando.

Tras los grandes últimos encuentros de Fernando Navarro y su suplencia en Anoeta, Emery cogió desprevenido al rival manteniendo a Tremoulinas en el flanco zurdo. El francés tuvo un comienzo plácido de encuentro que poco a poco se tornó a algo más oscuro, llegando a pasarlas canutas cuando, tras el 0-1, Lucien Favre ordenó acumular hombres arriba e hiperpoblar su banda. El efecto que pretendía el técnico suizo se vio completado con un excesivo repliegue visitante para hacer incesantes contraataques, pero que, con una defensa que se podría considerar pasiva, era complicado salir rápido.

Conociendo el conjunto blanquinegro que la debilidad sevillista residía en sus laterales y siendo consciente de la facilidad para llevar la pelota a los extremos, debido a que el pivote Iborra-Krychowiak se quedaba muy anclado en el juego interno, la sensación de peligro estaba en constante artificio. Fue una jugada la que

Vitolo sentencia la eliminatoria | Foto: AS
Vitolo sentencia la eliminatoria | Foto: AS

ocasionó serios daños a los hispalenses, una jugada que se repitió numerosas veces: un alemán se desmarcaba hacia la línea de fondo, recibía y la devolvía al compañero que se incorporaba a zona de remate desde la segunda línea, como pudimos observar en el tanto de Xhaka. Llegando a probar, de esta forma, a Sergio Rico en numerosas ocasiones, debido a la sensación de inseguridad que desprendía en muchos de los momentos.

Tras el descanso, el juego ofensivo germano se volcó en la banda de Diogo Figueiras y así fue hasta que el técnico guipuzcuano introdujo a Mbia por Banega para reforzar la medular y acabar, de una vez por todas, con las incursiones fuera-dentro de los atacantes locales.

Banega, Vitolo y Aleix se doctoraron en este encuentro de como plantarse en el área rival en tres-cuatro toques, mostrando una facilidad pasmosa para hacer controles de espaldas y elegir las mejores opciones. El argentino, sobre todo, conectando en el primer gol con Aleix y en el segundo con Vitolo. Bacca anduvo peleón, ayudando mucho en defensa, y Gameiro, con todo el desconcierto existente en la defensa teutona, disfrutó de su hábitat natural y así asistió a Vitolo en el tanto de la sentencia de los del Pizjuán.

Pizarra sevillista | Gráfico: Grupo Joly
Pizarra sevillista | Gráfico: Grupo Joly