El Sevilla FC pierde fuelle tras otra derrota fuera que deja con muy mal sabor a un equipo que venía mermado por ocho bajas a las que se les sumó Mbia en el primer cuarto de hora y posteriormente Aspas. El Sevilla de este año se veía caracterizado por ganar aquellos partidos que con otros entrenadores se perdían, aquellos en los que se estaba destinado a perder, pero en este caso hemos visto la progresiva vulgarización del equipo tras la ida de Copa del Rey ante el Espanyol. Una imagen decadente que no deja en buen lugar a Emery a pesar de tener una plantilla muy limitada en cuanto a prestaciones y tener al equipo peleando por entrar en Champions.

Iborra disputa con un defensor del Getafe | Foto: AS
Iborra disputa con un defensor del Getafe | Foto: AS

El planteamiento del vasco no estaba mal visto, entendiendo que el juego interior del Getafe es muy peligroso aunque tenía un fallo importante desde el minuto uno de juego al jugar con unos laterales que era imposible que actuáran como carrileros al no tener en su ADN el factor ofensivo.  A pesar de hiperpoblar el centro del campo, los visitantes no tuvieron el control de este en ningún momento del encuentro debido a una actuación descordinada que hacía que los laterales se metieran en zona de medios y facilitasen así la tarea de los extremos azules.

En defensa nos encontramos con tres factores o jugadores clave. Por un lado nos encontramos con el despropósito de Figueiras que parece ser que juega por decreto con una acusada falta de concentración y fallos propios de infantiles, mostrando poca madurez futbolística en la toma de decisiones. Es el jugador que más penaltis ha cometido en la liga, con tres absurdos en el Calderón, Mestalla y ayer en el Alfonso Pérez. Si bien el último de estos viene tras una indecisión Kolo-Pareja que termina con un despeje del franco-polaco en los pies de Álvaro Vázquez, cometiendo así el luso la pena máxima que adelantaba a los pupilos de Quique Sánchez Flores. El ex del Niza, tras varios partidos a buen nivel, bajó su rendimiento al llegar tarde al corte y estar en todo momento desbordado y descolocado.

Sergio Rico se erigió el tercer eslabón defensivo clave. Con un empate prácticamente en el bolsillo, el canterano, a pesar de jugar un grándisimo encuentro (probablemente el mejor del Sevilla en el día de ayer), dejó por dos veces un rechace a Pedro León, eterno futurible sevillista que terminó decantando el encuentro del lado azulón ante semejante regalo.

En ataque podemos observar como un 4-1-2-1-2 con Krychowiak como cierre, Banega y Mbia actuando como

Bacca intenta una jugada en solitario | Foto: AS
Bacca intenta una jugada en solitario | Foto: AS

interiores e Iborra por detrás de los puntas, terminó degenerando en un 4-3-3 donde el ex-levantinista se incrustaba entre Bacca e Iago Aspas actuando como tercer delantero. Su juego se pisaba con las jugadas del colombiano al ocupar su espacio, un espacio que no se debía de ocupar.

La presencia tan arriba de Vicente Iborra propició una ingente lluvia de balones en largos, de juego directo ineficaz y estéril. Solo Banega intentó rasear y mover la pelota, pero ante la inoperacia de sus compañeros poco pudo hacer. Aún sin elaboración (y actitud) los rojiblancos consiguieron empatar más por empuje que por lógica táctica y en esos momentos faltó el último pase. Para subsanar ese fallo, Emery intentó hilar el centro del campo con la delantera mediante la entrada de Denis Suárez aunque aun así no se consiguió nada, hasta el punto de regalarle los tres puntos a los locales.

Ayer tuvimos un Iago Aspas que, como siempre, se ofrece y busca espacios con sentido, es dinámico y además muestra ganas, yendo de más a menos a lo largo del envite. Lo de Bacca es preocupante, poco a poco se esta haciendo más egoista. Aun teniendo muchos recursos para llevar peligro al área rival, muestra unas deficiencias técnicas y de coordinación que no son una tontería y que se deberían de trabajar con asiduidad.

Para finalizar en la parcela ofensiva, Juan Muñoz entró por Bacca y mostró ganas, movilidad, ayudas en defensa y además se sacó de la chistera un movimiento fantástico ante la mirada de la defensa getafense que terminó en el golazo del polaco Krychowiak desde la frontal del área tras un obús que se coló por el palo derecho de Jona, portero del equipo madrileño.

El Sevilla se encontró con un embudo sin salida que entre las bajas y la falta de juego exterior acabó con las posibilidades de poder llevarse la victoria en el Alfonso Pérez.

Pizarra sevillista contra el Getafe | Gráfico: Grupo Joly
Pizarra sevillista contra el Getafe | Gráfico: Grupo Joly