Se necesitan múltiples capacidades para hacer un buen partido (y vencer). El Sevilla FC ayer mezcló varias de ellas que hicieron que en un plano táctico ofensivo, el equipo hiciera un gran encuentro, pero Unai realizó  otros mix que llevaron a completar un nefasto juego defensivo y, obviamente, a perder los tres puntos en un partido que se había puesto de cara.

Canales aguanta el balón ante la atenta mirada de Aleix | Foto: AS
Canales aguanta el balón ante la atenta mirada de Aleix | Foto: AS

Carriço e Iborra son dos jugadores que nunca deberían de jugar juntos en el doble pivote defensivo debido a que son muy lineales, haciendo así que la transición y salida de pelota se complique, ayudando así al potencial ofensivo del rival. El equipo mejoró cuando Banega ocupó el sitio del valenciano en cuanto a las tareas de creatividad y movimiento de pelota, pero esta permuta venía acompañada de un defecto grave: se aunaban en el centro del campo dos jugadores de translación lenta, que hacían que cualquier pérdida fuera aprovechada por los vascos para introducirse por los pasillos interiores existentes a la espalda de los mediocampistas.

Dejando a un lado el pésimo partido de Alejandro Arribas, inocente en todas las facetas del juego, el conjunto hispalense hizo numerosas cosas mal en defensa.

Uno de los fallos más acusados fue la más que arriesgada introducción en el once titular del francés recién salido de una lesión Benoit Tremoulinas, jugador al que se le vió falto de ritmo, sobre todo en las contras blanquiazules.

El segundo error podemos considerar que fue la intención de Emery de poner a Kolo acompañado de Arribas

Unai da instrucciones a sus jugadores | Foto: AS
Unai da instrucciones a sus jugadores | Foto: AS

. El franco-polaco es, en un símil, un «Fazio» puesto que necesita siempre a su lado a alguien que, de alguna forma, le transmita confianza, algo que con el ex de Osasuna es prácticamente imposible de que ocurra. Prueba de este hecho tenemos el maravilloso partido que jugó frente al Málaga junto a Carriço en el eje central de la zaga, encuentro en el que secó a Amrabat e hizo gala de una salida de balón tremebunda.

A pesar de estos fallos, el actual nivel de la Real hizo que los rojiblancos le diesen la vuelta al marcador, sobreponiéndose así a los errores arbitrales de Teixeira y a los errores iniciales. Pero el Sevilla FC tuvo en ese momento enfrente, una vez más, al Sevilla FC y los errores propios lo terminaron matando como en Madrid, Valencia o Espanyol en la ida de Copa. Parecía que faltaba físico al conjunto para correr hacia atrás en las contras, contras que provocaron faltas y córners que hicieron que el marcador final terminara siendo 4-3.

En ataque, la posición de Banega influyó muchísimo en la forma de juego de los pupilos de Unai al entrar más en contacto con el esférico en zonas atrasadas y ayudar, de esta forma, a la salida de la pelota desde atrás. Bacca remató el segundo gol y no hizo mucho más en el envite al encontrarse en una isleta rodeada de jugadores contrarios, mientras Gameiro hizo prácticamente lo mismo pero adelantando al conjunto del Pizjuán desde los 11 metros.

El equipo experimentó una gran mejora con la entrada de Vitolo, el cual aportó mayor dinamismo y verticalidad que un Deulofeu apático, el cual, a parte de no defender ya ni ataca de manera realmente eficaz, llegando a poner 8 córners de los cuales solo uno (el gol de Kolo) terminó en peligro. Cada vez más plano el catalán. Hoy por hoy, Aleix Vidal y el canario han demostrado ser los dos interiores más eficaces el plantel, al mostrar peligro ofensivo y ayudas atrás.

Pizarra sevillista | Gráfico: Sharemytactics
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