En los últimos tiempos, las palabras de «equipo trabajado» han ido de la mano de elogios hacia el entrenador de dicho equipo, en este caso Unai Emery. Realmente, a parte de los elogios correspondientes para el coordinador del primer equipo sevillista y sus ayudantes, el significado de esas palabras también deberían de adquirir transcendencia en clave de conjunto, en referencia a los jugadores, puesto que es muy complicado

Tremoulinas controla un balón | Foto: AS
Tremoulinas controla un balón | Foto: AS

transladar al milímetro lo que el entrenador quiere al campo y encima en dos partidos seguidos ante rivales totalmente diferentes.

En este caso, «equipo trabajado», a parte de entenderse como un trabajo bien hecho, se debería de comprender como una riqueza táctica que tiene en cada partido una nueva prueba de fuego y de la que, con mayor o menor éxito, suele salir ileso. Contra los ilicitanos se mostró una salida de balón maravillosa, al abrirse ambos centrales para la posterior inclusión del polaco Krychowiak entre los centrales, creando de esta manera pasillos interiores que se encargó de explotar Éver Banega.

Una de las claves de este conjunto nervionense es la buena asimilación de conceptos y automatismos, el ejemplo más claro en este encuentro fue el paso de un claro 4-4-2 en posición defensiva, a un curioso 3-3-3-1, en el cual, los laterales iban tomando transcendencia al abrirse para crear superioridad numérica de fuera hacia adentro en ataque.

Apreciamos, como de costumbre, una defensa de cuatro en la que, como hemos comentado, Krychowiak se

Gameiro sentencia el encuentro | Foto: AS
Gameiro sentencia el encuentro | Foto: AS

movía por todas sus zonas de cara a tapar las carencias que dejaban algunos de sus compañeros a la hora de estar en fase ofensiva. De esta forma, el lugar del polaco se quedaba muchas veces descubierto, y para acabar con cualquier peligro Iborra actuó de pararrayos de tal modo que no se notara la descolocación de su compañero en alguna que otra jugada. Quizás por él, por el cansancio que arrastraba del envite contra el Villarreal en UEL, el conjunto hispalente sufrió un bajón durante los primeros compases de la segunda mitad aunque luego se repuso.

Como hemos comentado, ahogar al rival mediante la creación de superioridad numérica era el plan, plan bien ejecutado que tuvo como clave la subida de los laterales para que, Reyes y Denis, actuáran como interiores y se metiesen hacia dentro en busca de la hiperpoblación del juego interior y de la llegada a zona de remate de forma masiva. Iborra y  un excelso Banega se erigieron «escuderos» de Bacca para explotar el juego directo con el valenciano y el pase interior al hueco con el argentino. Sería Gameiro el que aprovecharía, con su entrada, la modalidad en  la que se está nombrando líder Banega, balón al espacio.

Pizarra sevillista | Gráfica: Grupo Joly
Pizarra sevillista | Gráfica: Grupo Joly