Tras haber recibido un baño táctico en los envites europeos, Marcelino volvió a cometer el mismo error. El asturiano no concibe el juego de su equipo de una manera diferente a la que él tiene en mente, y por ello el planteamiento de Emery volvió a salir a la perfección. El submarino se empecinó en seguir mostrando la imagen de equipo basado en el juego profundo de combinación y de permutas. Los últimos encuentros entre ambos adversarios han tenido como factor común el hecho de que en los tres ha habido una fase de acoso y derribo sobre la portería sevillista, en este caso en el último cuarto de hora de la primera mitad. Los castellonenses no se fueron con ventaja al descanso de milagro, quizás porque el conjunto nervionense está viviendo en una continua inercia ganadora, que no azarosa sino trabajada.

Coke disputa un balón con Campbell | Foto: AS
Coke disputa un balón con Campbell | Foto: AS

Podemos considerar que el descanso se convirtió en una especie campanada salvadora que cortó de raíz ese cuarto de hora de sufrimiento sevillista. En esos quince minutos de infarto, los pupilos de Emery se destaparon por los flancos. Sobre todo por el izquierdo, en el que el francés Tremoulinas apenas recibió ayudas de Vitolo. Mario, en conexión con Moi Gómez, subió una y otra vez, conectándose así mismo con el punta (Giovani sobre todo) que se desmarcaba hacia la línea de fondo.

Tampoco Figueiras, ubicado como interior por delante de Coke en ese famoso doble lateral de Emery, echó una mano al vallecano cuando el lateral zurdo Rukavina subía para conectar con Campbell y otro jugador amarillo que se sumaba siempre desde posiciones más interiores.

Vitolo pelea un balón de cabeza entre dos rivales | Foto: AS
Vitolo pelea un balón de cabeza entre dos rivales | Foto: AS

El conjunto valenciano consiguió hacer elaboradas triangulaciones, encontrando así de manera eficaz la espalda de los laterales sevillistas, acabando estas acciones siempre en centros peligrosos.

Como el plan funcionaba, ¿para que tocarlo? De nuevo balones en largo, en ataque, que se encargó de ganarlos Iborra. Balones que nunca pudieron cazar Vitolo, Bacca o Diogo Figueiras.

Los sevillistas fueron certeros de cara al arco rival, y de esta manera consiguieron la victoria. Marcelino dio la orden de dar un paso adelante, que tras el descanso significó la apertura de espacios interiores, cosa que el club de Nervión se encargó de aprovechar con sendos contragolpes en ventaja, algo donde Bacca, Vitolo, Figueiras y Coke aprovecharon para sentenciar.

Pizarra Sevillista | Gráfico: Grupo Joly
Pizarra Sevillista | Gráfico: Grupo Joly