Desde el minuto uno se vio a Iborra como destinatario de balones en clave de juego directo, colocándose en la mediapunta, posición del campo en la cual se ha afianzado al tomar un rol de mediocentro de ida y vuelta. El submarino amarillo nunca encontró una fórmula para paliar la presencia física del mediocentro valenciano, de Mbia y, de forma genérica, del poder sevillista en las jugadas a balón parado y en cualquier acción aérea.

En rueda de prensa, Unai definió al Villarreal como “un equipo que tiene un juego muy dinámico”, al cual había logrado doblegar en la ida al “cerrar líneas, conseguir llevarlo a nuestro terreno y defender juntos”.

Cualquier idea o plan que tuviera Marcelino quedó neutralizado y pulverizado en apenas 13 segundos. Para situarnos, el Sevilla sacaba de centro, retrasaba el balón al eje de la defensa, Pareja golpeaba un balón en largo que posteriormente peinaba Vicente Iborra para que, tras una pared entre Gameiro y Vitolo, el canario adelantase al conjunto local en el envite.

Durante la primera media hora, los pupilos de Emery dejaron el esférico a un Villarreal que lo dominó y se instaló en campo contrario con la eminente necesidad de que el equipo conectara con Jonathan Dos Santos y Manu Trigueros, para así mover el cuero con velocidad en busca de dos vías de escape ante la hiperpoblación interna que planteaban los hispalenses: a) Cheryshev y su desborde; b) los laterales para ensanchar el campo.

«Todos los caminos llevan a Roma» y para los castellonenses Roma adquirió nacionalidad argentina y el nombre de Luciano Vietto, jugador que con sus dinámicos movimientos fue adquiriendo mayor transcendencia en el juego amarillo. Todos los balones terminaban en sus pies, pero, a diferencia de partidos anteriores (Celta,  Real Madrid o  RB Salzburgo), el argentino se encontró con un conjunto que dejaba más espacios entre el pivote y la defensa, algo que hizo que su juego no brillase tanto como en los envites antes nombrados.

Los elegidos por el técnico de Hondarribia supieron marcar los tempos del encuentro, llegando a hacer que, Mbia y Krychowiak, mantuvieran el rigor y el orden que el partido exigía. El camerunés, omnipresente,

Mbia pugna un balón con Uche | Foto: AS
Mbia pugna un balón con Uche | Foto: AS

estuvo siempre en el momento y en el lugar adecuado, tanto en ataque como en defensa apareció, hasta el punto de marcar el segundo gol al golpear con su cabeza la bola como si de un martillo pilón se tratase. El polaco, por su parte, fue de menos a más concentración. Logró completar el encuentro aun condicionado con una tempranera amarilla que lo eximirá de juegar la vuelta. El ex del Reims logró comprender su papel en la destrucción del juego de Vietto, y lo vigiló de cerca en todo momento.

El segundo tanto rojiblanco fue más duro que el primero, cuando el balón golpeó contra la red de la portería de Asenjo, el equipo de este último se vino abajo en cuanto a ánimos, físico e inspiración ofensiva, pudiendo llegar así la sentencia andaluza en un magnífico contragolpe llevado por Gameiro que terminó en el travesaño castellonense tras un gran golpeo de Aleix Vidal que pudo

Vitolo, con ese tanto, se convierte en el goleador más tempranero de la UEL | Foto: AS
Vitolo, con ese tanto, se convierte en el goleador más tempranero de la UEL | Foto: AS

haber acabado de mejor manera de haber controlado la pelota.

El ánimo del submarino cambió nada más comenzar la segunda mitad, al revivir la esperanza Vietto en una jugada embarullada. La clave de los sevillanos residió en la respuesta inmediata a ese tanto, con otro en la portería contraria de un fastuoso Kevin Gameiro que partido tras partido demuestra que merece más oportunidades.

A partir de ahí, un excelso Sergio Rico evitó la reválida castellonense con grandes paradas. También fueron importantes las acertadas entradas de Reyes, Banega y Bacca para darle mayor pausa a la pelota, moverla con mayor efectividad y buscar los resquicios interiores que estaban dejando los del Villarreal atrás.

La semana que viene, ambos equipos se volverán a ver las caras y todo se resolverá. Esta vez sin Krychowiak por el bando nervionense y Jaume Costa por los de Castellón. El Sevilla tuvo la pegada que le faltó, en todo momento, a su rival.

Pizarra sevillista en la ida de octavos | Gráfico: Sharemytactics
Pizarra sevillista en la ida de octavos | Gráfico: Sharemytactics