Uno, dos, tres, cuatro… Eindhoven, Glasgow, Turín y Varsovia. Quién dijo que el paraíso no era posible alcanzarlo en vida. La historia nos volvió a tender la mano a través de un camino imborrable y no pudimos negarnos. Borussia, Villarreal, Zenit, Fiorentina y Dnipro; la senda más complicada posible, en la que cinco titanes han intentado hundirnos. Pero eso no nos importaba, nada frenaba nuestra ilusión… Dijimos que volveríamos a por la Copa, nuestra Copa… Y hemos cumplido la promesa sin apenas ser conscientes del milagro que se ha consumado.

Nada ocurre por casualidad y los recuerdos no se labran sin vivirlos. Injusto todo aquel que no se acuerde de las raíces, aquellas que han sabido erigir un club ahora envidiable a los ojos del mundo, cuando hace tan solo una década no se podía más que sobrevivir. Trabajo y pasión se han forjado desde antaño para regar un tronco macizo que seguirá llevando por bandera la humildad y el sacrifico más leal. Quién nos diría hace tan solo 9 años que el Sevilla Fútbol Club sería historia mundial por ser el ÚNICO equipo en guardar en sus vitrinas 4 UEFAS. Ahora podemos gritarlo al cielo, y bien alto, que somos equipo de LEYENDA, que somos TETRACAMPEONES y que podemos soñar despiertos. Dos Copas del Rey, una Supercopa de Europa y una Supercopa de España completan el historial mágico de un equipo que ya tiene su trono en el Olimpo del fútbol.
El sentimiento se ha transformado en una religión eterna a la que nunca podremos fallarle. El aliento de una familia que traspasa fronteras se eleva a lo más alto para poner su sello más perfecto en la estrella de nuestras vidas. Porque nadie nos regala tal divina alegría y porque no hay mayor título que el de llevarte grabado en el corazón. Bendita locura de amarte…