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Análisis

Análisis táctico | Sevilla FC 1-2 RC Celta de Vigo

Caballos y pistolas

Unai Emery decidió no darle descanso a futbolistas que días atrás, en UEFA Champions League, habían tenido un gran desgaste, al alinear al mismo equipo que ganó ante el Gladbach exceptuando a Tremoulinas, que estaba lesionado. El técnico vasco no dispuso, como de costumbre, un once inicial dependiendo de las prestaciones del rival, y, fruto de ello, tenemos el marcador final de 1-2.

Podríamos decir que, en resumen, la intensidad fue el motivo por el cual la parroquia sevillista quedó tan enfadada tras la primera parte. Ese motivo, sin duda, iba acompañado de un desatino total por parte de los interiores a la hora de ayudar a los laterales y, posteriormente, salir a la contra, de una bajísima forma de Krychowiak y de la falta de colocación correcta para robar en posiciones adelantadas.

El director de juego sevillista, parece ser que, preveía esa falta de ayuda de los interiores, y, por ello, colocó a Vitolo en la banda de Mariano, y a Reyes con Coke, como una forma de compensar lo excesivamente ofensivo con matices defensivos. Esto no salió nada bien, y eso se vio, sobre todo, por la banda de Reyes, cuando el chileno Orellana se introducía hacia dentro para finalizar por la banda contraria, como observamos en el primer tanto celtiña. El Celta estaba cómodo: tocaba parsimoniosamente ante la inoperancia local para terminar llegando por fuera para golpear.

La lesión de Vitolo se antojó como un inconveniente puesto que, en la segunda mitad, con más dinamismo y metros, hubiera sido letal. Krohn-Dehli entraba para reforzar un medio del campo en continuo sufrimiento, que acusaba la poca práctica que tenía en el doble pivote un Nzonzi que lo pasaba mal en el repliegue. El cambio del danés se hizo más sólido en la segunda mitad, cuando los efectivos nervionenses salieron con otra actitud en busca de un empate que, con el peso de las piernas y el calor dominical, se convirtió en un objetivo imposible de lograr.

Llorente lucha con un rival |Foto: Antonio Pozo (Nervioneo.com)

Llorente lucha con un rival | Foto: Antonio Pozo (Nervioneo.com)

Sin posesión no hay ataque, y, en el caso de este Sevilla, no iba a ser menos. Banega y Reyes proyectaron una imagen que hacía tiempo que no proyectaban, eran dos personas corriendo inútilmente que, con el balón en los pies, no eran capaces de pausar, distribuir e incluso otorgar profundidad al equipo. Muchos errores en la entrega hicieron que, el desgaste que exige la presión gallega, se viese totalmente disminuido ante semejantes facilidades.

Con la entrada del riojano Fernando Llorente, todo cambió para bien, y el Sevilla encontró un receptor de sus balones aereos que se encargaba de fijar a los centrales rivales, de cara a darle facilidades a su compañero de dupla. Sus movimientos fueron claves para abrir espacios como se vio en su propio tanto, en una de las pocas subidas hasta línea de fondo de Mariano Ferreira.

Como bien comentó Emery en rueda de prensa, los laterales son claves en el esquema del Sevilla, puesto que, al introducirse hacia dentro los interiores, son ellos los encargados de dotar de profundidad al combinado hispalense. Se notó ese déficit en que Tremoulinas no estaba, Coke jugaba a pierna cambiada y no tenía confianza, y el físico de Mariano no aguantó para mucho.

En definitiva, el Sevilla se mete en problemas serios tanto en lo estrictamente resultadista como en cuestiones de actitud e intensidad, tras un envite en el que faltó gente rápida por fuera y golpeadores por dentro, en el que faltaron ‘caballos y pistolas’.

Evolución del once de Unai | Infografía: GrupoJoly

Evolución del once de Unai | Infografía: GrupoJoly

Manuel López

Estudiante de periodismo – Bueno para debatir, nunca discutir.

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