El señor Szymon Marciniak fue el encargado de dirigir la contienda en el último encuentro de la Champions League del Sevilla FC esta temporada y la verdad, que no contentó demasiado en la primera parte en la que acribilló al conjunto hispalense a base de faltas rigurosas y muy simples, cosa que no suelen pitar los árbitros europeos en partidos de este tipo.

Mostró 2 amarillas únicamente al equipo turinés pese a que fue un partido de intensidad y brega, ambos equipos no utilizaron la dureza para cortar ataques ni la fuerza excesiva. Pudo señalar quizás un penalti al Sevilla en una de las dos acciones que protestaron los sevillistas, aunque la mano de Lichsteiner apenas roza la pelota, el empujón descarado de Chiellini sobre Llorente que lo movió varios metros fue más evidente pero desapercibido ante la mirada del colegiado polaco.

Minuto 18: Konoplyanka intenta rematar forzadamente con la izquierda y el balón roza al lateral suizo. El contacto es tan leve que el árbitro no consideró nada. Acierto.

Minuto 68: Chiellini desplaza de forma descarada al delantero riojano del Sevilla de manera que no pueda acceder al balón. Bastante rigurosa la jugada.

En definitiva, un arbitraje un tanto extraño del polaco que no se amoldó bien al partido desde el inicio y poco a poco fue enterándose de la película. La nota final es de un 6.