La amenaza fantasma

Sinceramente, tenía pensado titular esta nueva entrega de análisis táctico como ‘El despertar de la fuerza‘, pero tanto el resultado como el trascurso del partido no me lo han permitido, así que he decidido titularlo así. La explicación de este título se haya en que, a pesar de estar latente esa amenaza de que gane el contrario siempre presente en los derbis, no llegamos a ver un espectáculo digno de ello.

Poco fútbol

Comentaba antes del partido con un compañero, lo complicado que se antojaba, en duelos de tanta pasionalidad, el hecho de jugar la pelota mínimamente, y así fue. Excesivos pelotazos impedían el raseo de la pelota de forma total, llevando esto a la falta de ocasiones claras por parte de ambos equipos. En definitiva, partido ‘aburrido’ y poco nutritivo en lo táctico.

Mel sí tuvo un plan

El partido planteado por el técnico bético es de los que sale una vez cada milenio. Pepe Mel impuso un equipo que tuvo mucha tensión y actitud, aunque, de tal intensidad, casi sale perdiendo del choque puesto que hubo ciertas faltas que eran calificables de tarjeta naranja.

Desde luego, el plan de Mel se basó en interrumpir el juego lo máximo posible, con faltas continuadas a lo largo del encuentro que impedían la continuidad en las posesiones sevillistas, desquiciaban a Banega al cortocircuitarlo, y les hacía sentir mucho más seguros.

Poca superioridad por bandas

Ni los sevillistas ni los béticos tuvieron la trascendencia que sí habían tenido las semanas anteriores. Curiosamente, ambos equipos tuvieron un extremo que intentó desbordar y otro que se centró en tareas defensivas.

Konoplyanka comenzó muy bien, buscándole las cosquillas a Molinero, pero poco a poco se fue desinflando hasta desaparecer por completo; Vitolo, por su parte, como durante toda la temporada, no ha terminado de arrancar desde el costado diestro en ataque, pero, en defensa, demostró que sus ayudas al lateral son esenciales.

Joaquín estuvo ciertamente perdido en la izquierda y, tocado, no arriesgó mucho ni en el desborde ni en la definición, poniendo centros casi estériles e introduciéndose hacia dentro en busca de un protagonismo que nunca tuvo; Cejudo terminó siendo más importante en defensa que en ataque, metiéndose en muchas ocasiones hacia el centro para reforzar el centro del campo de su equipo, de cara a tapar las llegadas de Banega.

Banega, como Ceballos, intermitente

El argentino se antojaba vital para eliminar las líneas de presión béticas, algo que consiguió apenas durante 7 minutos. Se notó. Durante esos instantes, el rival se veía impotente ante tal posesión de pelota, aunque terminó perdiéndose en un mar de piernas local. N’Diaye, Petro y las ayudas de Cejudo, lo secaron. También se vio ciertamente coaccionado por la cantidad de interrupciones y pelotazos que hubo en el encuentro.

Menos en contacto con el balón aun estuvo Ceballos. El canterano bético tuvo tres destellos con dos cañitos y un pase interior peligroso. Por lo demás, no tuvo mayor importancia en el ámbito de superación de las líneas rojiblancas.

Gameiro lo tuvo en su mano

El Betis es un equipo que, de no sobrepasar el cuarto de hora de partido con el marcador de empate o ganando, se viene abajo. Esa falta de capacidad de reacción bética se podría haber puesto a prueba si Gameiro hubiera marcado aquella ocasión que marró ante Adán. Sí bien es cierto que gran parte de la ocasión se la fabrica él con un control orientado que lo deja ante el meta bético tras el genial pase de Banega, pero no se puede fallar eso en tan trascendental envite.

De haber marcado esa que tuvo en la primera mitad, probablemente el guión hubiera cambiado rotundamente. La que tuvo en el segundo acto, a parte de gran parada del cancerbero madrileño, era muy complicada de introducirla en las redes dada la posición del francés.

En definitiva, partido que deja un punto mejor valorado por los béticos pero que puede dejar al Sevilla como único reforzado, al darse cuenta este de su superioridad en el campo y de que, con algo más de atino e intensidad, los próximos derbis serán suyos.