El desequilibrio equilibrado

Con la ventaja de un 0-2 en el Benito Villamarín, el Sevilla tenía por delante la posibilidad de presentar su seria candidatura en la Copa del Rey, y de demostrar su potencial ante su público aun mostrando caras no tan habituales. Todo salió a la perfección para los de Emery en lo que podríamos declarar como uno de los derbis más desequilibrados.

El pivote no tan defensivo

Emery plantaba en el campo un once ‘extraño’ en general, pero lo que más llamaba la atención de todo el planteamiento sevillista era un doble pivote que carecía de un perfil Krychowiak para robar, en favor de una pareja que no salió muy bien en la Jornada 1 de Liga BBVA: N’zonzi-Iborra.

A priori, el escenario era completamente positivo para un Betis que pretendía agujerear ese mediocentro del campo comandado por los jugones Ceballos y Portillo, pero, sorprendentemente, ambos centrocampistas defensivos dotaron a su equipo de una gran salida y robo quizás propiciado, en parte, por el bajo nivel de la medular bética.

Banega, Reyes y su idilio

Durante muchos encuentros durante la pasada campaña, la conexión entre el utrerano y el argentino se dio con frecuencia. Reyes se movía tanto por dentro como por fuera con total libertad, haciendo así que ningún efectivo verdiblanco pudiera marcarlo. Tal movilidad sirvió para que, al acumularse efectivos por dentro, Mariano quedara libre por fuera tal como se vio en el gol.

A ese dinamismo aportado por el interior sevillano, Banega manejaba los tempos para hacer imposible un mínimo atisbo de peligro visitante, algo que consiguió tanto en la ida como en la vuelta.

El perfil del delantero y el acierto de los cambios

Fernando Llorente no se encuentra en su mejor momento, eso es sabido por todos, pero el tipo de juego desarrollado cuando este está sobre el tapete verde del Pizjuán no le favorece en nada. Excesivos pelotazos que terminaban en su cabeza y que, al estar en una isla totalmente desasistido, no encontraban receptores. No está teniendo suerte.

En la segunda mitad, cuando el equipo estaba perdiendo fuerza y por ende el partido también, Gameiro, Krohn Dehli y, en menor medida, Kakuta. Tal fue el ritmo y la potencia que estos imprimieron al juego, que el último tanto fue realizado por ellos, por las cuatro K’s: Konoplyanka-Kevin-Krohn Dehli-Kakuta. Cambios con los que acertó de pleno el técnico de Hondarribia.

En definitiva, duelo que deja muy tocado al Real Betis y dota de fuerza a los nervionenses en una gran evolución táctica dada en las últimas semanas, que ejemplifica a la perfección ese desequilibrio que hay entre ambos púgiles.