La cabellera azulgrana

Contaba la leyenda hebrea de Sansón que este poseía una recia figura y una extraordinaria fuerza para combatir contra sus enemigos y llevar a cabo actos heroicos, inalcanzables para la gente común. La gente de la época lo consideraba invencible hasta que su mujer descubrió que el secreto de tal potencial se encontraba en su cabello y que, si se le cortaba, lo perdería hasta convertirse en uno más de la sociedad. Utilizando un símil, el FC Barcelona fue Sansón y el Sevilla FC la mujer de este, aunque, negativamente para el los sevillanos, aun habiéndole cortado su pelo (la MSN) al conjunto de Luis Enrique, aun le quedaba la fuerza de un campeón para ganar el choque, un choque en el que los catalanes acabaron pidiendo la hora ante los hispalenses.

La baldosa de Unai

Los efectivos ofensivos del Barcelona tienden a adecuarse a cualquier circunstancia que se le presente, disfruten o no de espacios, siendo peligrosos en cualquier guión imaginable. Luis Enrique esperaba que los nervionenses repitieran el plan ejecutado a la perfección en el Calderón de interrumpir el juego y esperar en campo propio una posible contra, pero el técnico vasco dio un giro de tuerca para colocar una línea defensiva muy adelantada que propiciara una defensa en bloque cerrando, mediante la basculación, cualquier atisbo de pasillo interior a explotar por el conjunto azulgrana, sobre todo en esa conexión rompelíneas que conforman Busquets y Messi.

Dicha modalidad de presión consiguió cumplir su cometido excepto en algún desajuste generado al contraataque, algo que, sorprendentemente, a pesar de pesar las piernas tras el largo viaje a Molde, tuvo continuidad durante todas las fases del partido, mereciendo llevarse algo más de tierras catalanas.

La salida de balón y la dinámica de Vitolo

Cristóforo, falto de ritmo se vio en muchas ocasiones desbordado, pero el mejorado Steven N’zonzi logró subsanar cualquier irregularidad que pudiese haber para, de esta manera, superar al Barça con una salida de balón impecable en asociación con el danés Krohn-Dehli. Una vez se sacaba el esférico desde campo propio con cierta suficiencia, era Víctor Machín el encargado de dinamizar los ataques con su amplia zancada, algo que asustó a los rivales una y otra vez como pudimos observar en el tanto rojiblanco.

La torre móvil

El director técnico local no se esperaba la inclusión de Iborra en la mediapunta, un hecho que alteró notablemente sus planes iniciales al no saber cómo defender el centro del campo de su equipo las caídas a banda del gigantón sevillista.

Unai Emery pretendía que el exlevantinista recibiera con ventaja las pelotas aéreas una vez situado a banda, arrastrando normalmente a Arda o Sergi Roberto más Busquets por detrás. Este movimiento totalmente coordinado abría el espacio interior para ser explotado por un nodo de segunda línea que sriviera como enlace con la banda contraria a la que se encontraba el número ocho.

Con esta imágen, el Sevilla sale inmerecidamente sin puntos del Camp Nou, pero gana la seguridad de que esa cabellera azulgrana será cortada totalmente el día 22 de mayo en el Estadio Vicente Calderón.