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Análisis

Análisis táctico | Liverpool FC 1-3 Sevilla FC

Las gafas de Klopp

Con los primeros sorbos de café del día, se instauraba en la barriga de todos los sevillistas una sensación imposible de controlar. Un cosquilleo conocido que auguraba una noche grande que, lejos de perder nivel, tenía en el banquillo a dos grandísimos entrenadores: el conocido Unai Emery y Jurguen Klopp, un alemán con gafas de pasta cuyo fútbol traspasa los límites de la energía.

Ambos equipos salían al césped del St. Jakob Park con la ambición de volver a saborear las mieles del éxito europeo. Para ello, ninguno de los dos quiso generar fallos en los primeros minutos y eximieron cualquier posible complicación con pelotazos que no llevaban a ningún lugar. Envuelto en estas circunstancias, sin realmente ocasionar peligro, el equipo hispalense controlaba la posesión.

Viendo que ese pequeño dominio sevillano prácticamente no inquietaba a su equipo, las gafas empañadas de Klopp recobraron su trasparencia para ver claro el fútbol. Así, decidió adelantar las líneas y complicar la salida de presión de los de Emery. Como un torbellino, el entrenador vasco veía como la salida de balón de su equipo desapareció en pro de un conjunto inglés que comenzaba a merodear las inmediaciones de Soria hasta el punto de aprovechar Sturridge una fuga central para adelantar a su equipo en una muestra de su gran calidad técnica.

Ese golpe emocional fue tal que los andaluces besaron la lona mientras su homólogo en la final gozaban de numerosas ocasiones para poner más tierra de por medio. Sin ser mejor en lo futbolístico, Klopp había logrado sobreponerse a su rival con la intensidad. Pudo ser peor resultado dados los esfuerzos británicos, pero el descanso sirvió como medicina para los intereses sevillistas.

En una arenga en el vestuario donde se reforzó lo mental para llevarlo a lo táctico, se cambió el chip de los del Pizjuán con un tanto en el segundo 18 de la segunda mitad, el cual no pudo venir en otro momento pues evitó que el Sevilla abriese las líneas volcándose en ataque y, por tanto, el Liverpool tuviera más ocasiones. Asimismo fue un tanto de gran peso psicológico que acabó con la comparecencia red en Basilea.

Banega recuperó la batuta que había perdido en la segunda mitad, el pivote defensivo robaba con facilidad en posiciones adelantadas y eliminaba una línea de presión inglesa venida a menos con el paso de los minutos. Esta coyuntura fue aprovechada por Mariano, el cual dotó de profundidad los ataques de su equipo a la hora de ensanchar el campo .

Coke, olvidándose de su posición real, tuvo tal movilidad por la mediapunta que su primer gol viene desde la izquierda. El factor motivacional fue esencial, y Vitolo aportó su gran zancada para terminar poniendo en jaque a la retaguardia Beatle con la premisa de hiperpoblar el centro para dejar las bandas libres para los laterales.

Las gafas de Klopp duraron 45 minutos. Cuando más cerca veían el trofeo, las gafas se rompieron y el director técnico bávaro no vio solución alguna ante un Sevilla que demostró porqué es su competición esta UEFA Europa League.

 

Manuel López

Estudiante de periodismo - Bueno para debatir, nunca discutir.

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