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Análisis | La ambición argentina

Tras la marcha de Unai Emery al PSG, Jorge Sampaoli ha sido el elegido para ocupar su lugar tras tocar el cielo con el combinado nacional chileno y marcharse por discrepancias con la directiva. De escuela bielsista, Sampaoli se antoja como uno de los revolucionarios del fútbol en los últimos tiempos, mostrando unas ideas que le han colocado como uno de los mejores en lo suyo, llegando a estar cerca de Luis Enrique en su carrera por el Balón de Oro al mejor entrenador.

Además de ese reconocimiento individual, el argentino logró alzarse hasta con tres ligas dirigiendo a la U de Chile así como con la “Europa League” de Latinoamérica, la Copa Sudamericana de 2011. Más recientemente logró levantar la última Copa América con la mencionada Selección de Chile, en un momento que podemos nombrar como su techo futbolístico (hasta el momento).

En cuanto a la forma de jugar de este preparador que tanto se mueve en el área técnica, podemos incidir en que siempre deja que los focos iluminen el campo, a sus jugadores, con un fútbol basado en presionar en campo rival (por ello trabaja tanto en lo físico) para, tras robo, gestionar a la perfección el balón, con combinaciones rápidas que buscan la no reorganización del contrario.

Tan importante es ese control continuo del esférico que la pretensión del personaje que analizamos es siempre el de defenderse con el balón en los pies, evitando de esta forma cualquier ataque del contendiente. A la importancia de bandas de Bielsa le ha añadido su conocimiento propio, componente moderador del estilo que propone el primero. Frenesí calmado.

La comparación con su ídolo Bielsa es continua, pero habría que matizar que el exentrenador de la U, ha logrado algo que su homólogo nunca ha sido capaz de hacer: controla las situaciones. El “Loco” mantiene normalmente su plan sin alterarlo, queriendo jugar siempre el mismo fútbol, mientras que nuestro profesional a analizar suele cambiar de plan según lo que necesite el encuentro como ya vimos en la final de la Copa América donde pasó de presionar a Argentina muy alto, a dar dos pasos atrás para equilibrar el equipo en posiciones defensivas.

A raíz de que se ataca y defiende en solidaridad, el entrenador ha logrado enganchar a muchos efectivos cuyas características eran más físicas que técnicas. Sobre todo, se caracteriza por lograr siempre que las estrellas se unan a la causa, exprimiendo sus cualidades al máximo y, por tanto, poniendo al servicio de su equipo la calidad y la cualidad que tenga. Psicológicamente, pone de manifiesto la importancia del escudo y la afición por encima del grupo, idea que conecta poco a poco a sus hombres entre sí, de cara a trabajar hombro con hombro para una satisfacción completa.

A pesar de no tener experiencia en Europa, su carácter aguerrido será clave para reutilizar algunos conceptos de los que deja Emery en el Sevilla. De todos los candidatos posibles, no sólo es el más atractivo en cuanto a cartel sino, en cierto modo, el más cambiante, pudiendo dar varios pasos más allá en cuanto al juego que el vasco ha dejado.

Suele utilizar el 1-3-5-2, un esquema que tiene gran rendimiento en Sudamérica pero que, al traspasarlo al fútbol europeo puede quedar en un 1-4-4-2 donde los laterales tendrán gran recorrido en pro de un centro del campo con salida y sin extremos, es decir, con volantes. Dadas estas condiciones, los dos delanteros deben de ser móviles, algo que, visto lo que se tiene y lo que puede venir no será un inconveniente.

Ese 1-4-4-2 se podría incluso convertir en un 1-4-1-3-2 con un cierre de buena salida que viese en la mediapunta a tres alfiles de continuo dinamismo y asfixia de la salida contraria, teniendo por delante a los mencionados dos perfiles de ariete.

Obviamente es una incógnita el sistema que implantará, puesto que hasta que no vea a los efectivos de los que cuenta no lo determinará. Eso sí, lo importante realmente no es el esquema en sí, sino más bien una forma de juego que, a buen seguro, sea cual sea la elección posicional de las fichas, tendrá siempre la misma esencia.

A buen seguro, bajo las estructuras que dejó el preparador de Hondarribia, el de Casilda dotará de una actualización más que espectacular basada en el ímpetu y, sobre todo, en la ambición de hacer siempre cosas grandes con su fútbol de matices.

Manuel López

Estudiante de periodismo - Bueno para debatir, nunca discutir.

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