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Artículos de opinión

Opinión | El caso Monchi

El caso Monchi se ha convertido ya en uno de los mayores culebrones de la centenaria historia del Sevilla. Antes de contar y analizar todo lo que rodea este problema -porque nadie duda de que es un problemón-, quiero aclarar que la envergadura del caso va mucho más allá de lo que cualquiera de nosotros podamos llegar a saber. Cada vez serán más las especulaciones que salgan mientras esto no termine ni los protagonistas lo aclaren. Voy a intentar ser lo más claro posible con la información que, a día de hoy, existe. La verdad absoluta puede que nunca salga a la luz, quién sabe.

Cuando casi todos teníamos asumido que el director deportivo abandonaba el club, salta la noticia: Monchi es “obligado” a cumplir su contrato con el club de Nervión, en contra de su deseo de marcharse. A partir de aquí, nadie nos asegura que mañana no aparezca un club que pague su cláusula, o incluso él mismo. Recuerden una de las máximas del fútbol: “Nunca puede elevarse nada a definitivo”. Tampoco podemos saber si se trata de un acuerdo “falso” y cuando acabe la planificación se volverán a sentar. Lo que está claro es que esto aún no ha terminado y el roce dejará secuelas.

Llegados a este punto hay que quitarse la venda de los ojos y analizar el caso con frialdad. El Pentacampeón, finalista de Copa, clasificado para Champions, uno de los equipos más laureados de España en la última década, con unas estructuras ejemplares… Y que se haya formado este escándalo en cuestión de horas. Permítanme, pero esto no es de recibo.

Monchi es y será una leyenda viva para el sevillismo. Ha sido uno de los grandes artífices de llevar al Sevilla Fútbol Club a la gloria eterna, y eso jamás nadie podrá olvidarlo. Se le ha reconocido durante toda una década y se le reconocerá infinito. Se ha ganado el derecho de poder irse cómo y cuándo quiera y su decisión es respetable al 150%. Por favor, quede claro que nadie duda de eso. Nadie. Ahora bien, no son sus méritos lo que se analiza ahora, sino el hecho de cómo ha surgido esta situación.

Hay que saber elegir las formas. No se entiende que salga un 30 de mayo con este tema después de cómo se le ha llenado la boca en incontables veces con frases como “No pienso moverme de aquí” o “Estar en el Sevilla no se paga con nada”; en puertas, además, de una planificación ya iniciada, sin aviso previo, dejando al club absolutamente en pañales y sin apenas margen de maniobra.

Queda totalmente desmentido que el club no le aprobase la planificación deportiva, el apoyo a la misma es total. El propio Monchi ha desmentido, además, que tuviera ofertas millonarias (al menos hasta el día que anunciaba que se iba). Por tanto, ¿qué razones explican ese arrebato? Es perfectamente respetable que quiera poner fin a 16 años de trayectoria como director deportivo en el Sevilla y dejando a su equipo en lo más alto. Su familia también ha podido tener mucho que ver en su deseo por cambiar de aires y poner fin a su ciclo en el Sevilla, decisión que -repito- siempre será eternamente respetable.

Sin embargo, es difícil creer que pase de la felicidad y la ilusión más absoluta a la tristeza y al agotamiento en una noche. No puede pretender llegar al Consejo y decir que se va porque está cansado cuando hace un cuarto de hora decía ser el hombre más ilusionado del mundo. Perdónenme, pero creo que es lícito entender que el club y muchos sevillistas no se crean que su impulso por querer irse sea exclusivamente porque está “agotado”. Yo al menos no me chupo el dedo. Las razones son varias, mucho más profundas y vienen desde hace tiempo.

Monchi está en el epicentro de una situación accionarial muy complicada, debe ser muy difícil trabajar y convivir día a día en medio de una auténtica bomba de relojería que saltará por los aires algún día. La tensión reina entre los poderes del club y eso ha podido debilitarlo mucho. Podría estar quemado de tantas presiones e intereses; cada vez se le exige más y es el primer foco al que se mira cuando se falla. Lo que ocurre, amigos, es que los resultados mandan en el fútbol y, afortunadamente, el Sevilla se ha hecho grande a base de mucho sacrificio y trabajo. Pero no todo lo que brilla es oro.

La verdad de todo sólo la sabe él y no la ha contado. Si Monchi quiere tomar la decisión de irse debe hacerlo en tiempo y forma, con la verdad por delante y yendo de frente. No se entiende que lo haga a través de un mensaje oculto y en un momento tan delicado, tanto para Castro como para el club. ¿Miedo a qué? Todo es tan sencillo como sentarse delante de un micrófono y explicarlo con valentía. El sevillismo lo hubiese entendido perfectamente. Y ahí es donde se ha equivocado, y creo que se ha dado cuenta. Sea cual sea la verdad real detrás de todo este esperpento, hay que medir bien los tiempos. Si quieres acabar bien una etapa brillante, hay que saber elegir cómo hacerlo. Evidentemente, el Sevilla está por encima de todos nosotros y el club ha actuado con la única baza que tenía, que es la de hacer lo que más beneficia a la entidad.

Monchi se ha ganado el respeto y la credibilidad del sevillismo y es un hombre inteligente. Antes de querer salir corriendo, ha debido contar el por qué de su decisión; y estoy seguro que todos habríamos confiado en su palabra. Si verdaderamente ha querido marcharse para descansar y cerrar su etapa en Nervión antes de meterse de lleno en una nueva vorágine de planificación, ¿por qué no lo dice claramente ante su afición nada más cerrar la temporada? ¿Por qué lo dice un 30 de mayo cuando horas antes todo era normal y nadie sabía nada? Al final, nos topamos de nuevo con la raíz que ha provocado este revuelo, las formas no han sido las más acertadas…

Quizá ahora los sevillistas estemos igual o más preocupados que antes. El sevillismo que se postra a los pies de Monchi, nuestro Monchi, creo que merece que su León salga y explique toda la verdad. Mientras esto no ocurra, la bola de opiniones seguirá creciendo. Nadie sabe lo que pasará ni cómo será el futuro más inmediato. Seguramente todos tengan mucho que recapacitar, aquí no hay buenos ni malos. Lo único que tenemos claro es que la figura de Monchi permanecerá siempre grabada en los cimientos de Nervión y que, cuando llegue el día, saldrá por la puerta más grande del sevillismo, esa que él mismo ha construido en el corazón de su afición.

Igna Conde

Redactor y Fotógrafo. Todo sobre el SevillaFC en @IgnaConde. Colaborador de @OndaLuzSevilla en @ElPrograma_OL. Trabajo en @2hermanasinfo. Enamorado del periodismo. Sevillano y sevillista.

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