Presionar al que presiona

El Villarreal, desde que Marcelino se hizo cargo del plantel, siempre ha sido un combinadorocoso con perfil del Atlético de Madrid del ‘Cholo’ Simeone, pero ahora con la llegada de Fran Escribá a su banquillo se ha convertido en un equipo que, aprovechando las bases que dejó el técnico asturiano, necesita un ritmo alto de juego para llevarse a su terreno el partido, cosa que no le pasó en Mónaco pero que, en cambio, sí ante el Sevilla.

Sampaoli sacó un equipo difícil de estructurar como siempre, que apuntaba a un claro 4-3-3 pero que terminó siendo un 4-4-2 en rombo que facilitó cualquier cosa menos tener la posesión, a pesar de ser el objetivo primordial del técnico sevillista.

Infografía: sharemytactics
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Como podemos ver en la imagen anexa superior, a pesar de jugar Vitolo y Sarabia por dentro en la mayoría de ocasiones para dejar el juego externo a los laterales de manera pura, el Sevilla careció de verticalidad, sobre todo porque Kolo no es ni mucho menos un as del juego ofensivo y prácticamente no inquietó desde su costado a Mario Gaspar. Ese desajuste propició que cada vez que recibía N’zonzi, este no encontrara línea de pase para superar las líneas locales de presión.

En este contexto, Kiyotake estaba lejos de recibir, y cuando recibía se veía rodeado por varios efectivos amarillos que le impedían asociarse con algún compañero, sobre todo por la lejanía de todos respecto a él. De esta forma, del juego sevillista sólo se deducían posesiones planas sin profundidad y continuas pérdidas no forzadas.

Si de por sí complicado era encontrar al mencionado nipón, qué decir de asociarse con Franco, futbolista que a sabiendas de la dificultad para mantener la pelota se intentaba acercar al punto de creación del juego, acción que dejaba un claro problema: quien mucho aprieta, poco abarca. ‘El Mudo’ no hizo ni las de segundo delantero ni las de organizador, y se diluyó entre piernas castellonenses.

Infografía: sharemytactics
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Coincidiendo con esos movimientos del ex del Palermo, Vietto, demostrando que no es delantero centro, bajaba a recibir a la zona de Kiyotake para entrar en contacto con la pelota. Todo esto, en definitiva, propiciaba que Mariano llegara a línea de fondo y nunca encontrara rematador para sus centros. El argentino ex del Atlético o no llegaba o llegaba tarde al pase lateral.

Como hemos comentado, la falta de efectivos a la hora de rematar era una cuestión derivada de una salida pésima de pelota que mostraba serias carencias a la hora de generar fútbol de ataque. Sampaoli no tuvo capacidad para cambiar el rumbo del envite en ningún momento, ni colocando a Vitolo a libre albedrío al lado de N’zonzi para sacar la pelota como si del actual Leo Messi se tratase, ni incluso planteándose la entrada de Correa, mediocentro que era ideal para lo que necesitaba el conjunto nervionense como vehículo de transición para llevar el balón de la defensa a la delantera.

Asfixiados por la continua presión de los castellonenses, fue con la entrada de Iborra y Ben Yedder cuando los andaluces catalizaron el partido y se lo llevaron a un registro cercano al suyo. Con el francés siempre se aseguraba un delantero en el área para rematar y facilitar la salida de Vietto en clave de movilidad y apoyos a los laterales.

Con este encuentro, los pupilos de Sampaoli suman un positivo cuatro de seis en este inicio liguero que deja de manifiesto que hay buenos mimbres a falta de varios ajustes y algún que otro adorno en forma de fichaje. El parón no vendrá nada mal para los de la Giralda.