Con Bielsa como inspiración

El concepto superlativo de “ser el más algo”, como todo en la vida tiene su cariz subjetivo. Partiendo de esa premisa, permítanme decirles que lo de ayer bien pudo ser el partido más atractivo de lo que llevamos de liga, gracias a esa lucha constante por el cetro de mostrar el fútbol más divertido del panorama nacional. Inevitablemente, este análisis versará sobre Berizzo, Sampaoli y, entre ellos dos, Bielsa.

Con un horario espectacular para disfrutar del balón, Balaídos se llenó en busca de apretar a los suyos desde la grada, con vistas de que el partido era clave para el devenir de las aspiraciones de los suyos en esta LaLiga Santander 2016/2017. Consciente de ello, Sampaoli sacaba sus mejores galas para afrontar la última contienda del año fuera de casa y seguir soñando con lucharle el segundo puesto a un Barcelona que se mantiene a tan sólo un punto.

La duda del esquema presentado por el de Casilda residía en si sería un 3-4-2-1 o un 4-1-4-1 como habíamos visto en Granada y Lyon. Finalmente, quizás por esos tintes sudamericanos que exhalaba el encuentro, era inevitable eximir la posibilidad de jugar con defensa de tres. Por matizar algo, durante un tramo de la primera mitad, me pareció vislumbrar a uno de los Sevillas más Chile 2015 con acciones como la que vemos en la imagen anexa.  Entre una imagen y otra, algo más de un año y una plantilla diferente. En Vigo vimos trazos sevillistas de la Chile de Sampaoli.

Comparación de la Chile de 2015 con el Sevilla de la Jornada 15 | Imagen: Canal + y Bein Sports

Con ese esquema, la primera mitad podría definirse como un verdadero correcalles, afirmación parcialmente incorrecta puesto que vimos más bien un dominio compartido por tramos. Es decir, lo que parecía controlado por el Sevilla pronto podía pasar a llegadas del Celta desde el costado zurdo con Pione Sisto como protagonista de todas las llegadas locales.

En el Sevilla, sólo funcionaba el perfil izquierdo con la acumulación de efectivos como Sarabia, Nasri y el Mudo con libertad, pero se careció de la suficiente clarividencia para hacer gala del juego de posición y encontrar a Mariano contra su marca al hombre impuesta por Berizzo. De ese cúmulo de situaciones e intercambio de golpes, podía salir ganador cualquiera de los púgiles, pero se llegó con el resultado gafas (0-0) al término de los primeros cuarenta y cinco minutos.

En el segundo acto vimos una imagen muy diferente a lo presenciado en el primero, a raíz de la lesión de Pareja y la posterior entrada de un Iborra que, más allá de lo que señale el apartado de goleadores, consiguió cambiar el envite creando superioridad numérica en el centro, llegando desde atrás y realizando ayudas defensivas clave para llevarse la victoria. Un día más de trabajo en la oficina.

A partir de ahí, excepto un tiro cruzado de Guidetti, los nervionenses dejaron de sufrir para terminar con el resultado abultado que sabemos. Con el 4-2-3-1, los hispalenses no sufrieron.

Una vez más, gran lectura del partido por parte de Jorge Sampaoli para llevarse tres puntos de oro que, antes del parón de Navidad, prácticamente dejan asentados al Sevilla en la tercera posición de una manera sorprendente vista la alta competitividad en esa zona de la tabla. Los sevillistas merecían una victoria así.