Si hoy, lejos de darte la enhorabuena, tu cuñado, amigo o conocido te habla de suerte, árbitros o de a ver lo que dura tu equipo en Champions, aquí tienes 4 párrafos que te ayudarán a entenderlo:

Él trata de mermar la superioridad manifiesta de otros intentando minimizar los éxitos. El que envidia no admira, critica. Es la manera de defenderse por su sentimiento de inferioridad. El envidioso no enfoca sus fuerzas para crecer, si no para decrecer a los demás. Y sufre.

Como no puede superar al envidiado, el envidioso suele recurrir a compararlo con otros -supuestamente superiores- y de esa forma creen mermar tu superioridad. Si él se siente inferior, quiere que también tú te sientas así. Trata de hacerte sentir inferior así cómo él se siente en relación a ti, pero como él mismo no puede superarte, recurre a otros.

Desea que tu fracaso llegue tarde o temprano. El envidioso sufre tanto por ti, que a veces puedes volverte esencial para su atención, te pone en la mira esperando a qué hora vas a fracasar. Está pendiente de tus acciones, esperando a qué hora te va a ir mal. Está más pendiente de tu fracaso, que de su propio éxito.

El envidioso subordina enfermizamente su felicidad (futbolera) a tu fracaso, es lo que le queda.


Artículo de Chema Salas