A tumba abierta

Zidane y Sampaoli conocían las características del partido que tenían ante sus narices, y por ello, con un partido trascendental el próximo domingo en liga, plantearon unos onces plagado de no habituales en busca de un punto de inflexión de la variante titularidad-suplencia. Casualmente, ambos cambiaron de esquema respecto a la ida en el Bernabéu, pasando el francés a uno con dos puntas y el argentino, de vuelta a la idiosincrasia amateurista, implantando su característico 3+2 en defensa.

Los sevillistas, dependiente del resultado de la ida en el planteamiento, salió a atacar por acumulación con el peligro de que, cualquier pérdida, podía generar un impacto de rotura en algún contraataque. Esto lo vimos ejemplificado en una jugada en la que termina Mercado con amarilla: tenía que cortar la acción porque hasta seis efectivos morados creaban superioridad numérica en campo rival.

Aún así, con la libertad de movimientos que otorga Sampaoli a sus piezas de ataque, Iborra y Correa empezaron a completar permutas en la delantera, con la intención de que desorganizar a la retaguardia merengue, y dar al ataque lo que el cada tramo del partido necesitase. Es decir, si se ponían numerosos centros al área, sería Iborra el delantero (como en el gol de Danilo); si por el contrario se raseaba más, era Correa el que percutía con velocidad y control.

El plan salió a la perfección para los sevillistas, que se ilusionaban con la posibilidad de dar la campanada. Sin recibir goles, había generado una gran cantidad de ocasiones sin concretar en el arco contrario, pero todo se diluyó en una acción a la contra que nadie supo parar. Asensio salió desde su propia área aprovechando un rebote, para así plantarse frente a Soria.

Lejos de rendirse, las respuestas a ese tanto del canterano mallorquín fueron certeras, eficaces e inmediatas. Faltaban dos goles, había mucha gente arriba, y sólo quedaba Kranevitter por delante de la defensa de tres. Zidane reestructuró a su equipo para dar un paso atrás de impulso que se culminó en un penalti y una jugada sin contundencia para el empate final.

Al Madrid le sale todo y continúa con su racha de 40 partidos sin perder. Sólo queda de manifiesto la potestad del Sevilla para luchar contra el poder de nuestro fútbol. El resultado no tiene nada que analizar, sólo las sensaciones. No escucho y sigo.