Más de 3 meses después, vuelve la mejor competición de clubes. Y el Leicester no viene obviamente en su mejor momento. Está a 1 punto del descenso, han encajado ya 43 goles -36 encajaron en la Premier 15/16- y la afición está más preocupada por el futuro del equipo que de la histórica cita europea del miércoles en el Sánchez-Pizjuán. Además, eliminado de las dos copas, viene de ser apeado de la FA Cup ante el Milwall, un equipo de la League One. La base en sí, no ha sido muy desmantelada, pero Ranieri está notando la baja de Kanté y su sustituto, Mendy, apenas ha disputado dos ratos debido a su grave lesión nada más empezar la temporada.

Y es que el empeoramiento excesivo del Leicester se debe a dos factores determinantes: Mahrez y Vardy. El argelino, pese a ser el mejor de los ‘Foxies’ está a años luz del extremo desequilibrante, veloz, potente y con una capacidad de filtrar pases hacía su media naranja, Vardy. El atacante, que hasta el año pasado había sido un goleador de ‘Segunda’, este año está volviendo a la senda de su único año en Premier antes del milagro de la temporada pasada donde llegó a marcar 24 goles, pero este año, sus paupérrimos 6 goles se están haciendo notar en el juego y en la tabla, incluso sus 16 jornadas sin anotar ni un sólo gol, el delantero del campeón de la Premier League. 

El problema es de dos pares de narices, ya que no anotan un gol desde el 2016, cerca de dos meses, con una plantilla donde la zona ofensiva tiene un valor potencial superior a los 110M y no encuentra la manera de desenfundar las redes rivales. Eso sí, el sistema es de las pocas cosas que no varían, donde Ranieri juega con el 4-4-2 de manual con doble pivote y dejando la responsabilidad del ataque a la pareja argelina Mahrez-Slimani y con la brega de Vardy para abrir espacios desde segunda línea a Drinkwater y las internadas por banda de Albrighton, que deberá ayudar defensivamente a Fuchs ante las constantes acometidas por banda derecha por parte de Mariano

Posible XI del Leicester | Foto: Eurosport/Redacción

En Enero tuvieron que recurrir urgentemente al mercado de invierno viendo las debilidades defensivas en el repliegue por el cual pagaron 18M al Genk por Ndidi, para intentar tapar las carencias dejadas por Kanté, clave del éxito de la temporada anterior, donde era el parche que tapaba cualquier tipo de desajuste defensivo de los Foxies. Morgan y Huth, la pareja de centrales, podría sufrir mucho si Sampaoli decide atacar el sistema con Ben Yedder y Jovetic, jugadores versátiles y no fijos, que son capaces de volver loca a la zaga con sus constantes movimientos y caídas a banda, donde sufren ambos. 

Pese a un desembolso no muy pronunciado pese a ganar la Premier y el gran impacto económico que ha tenido la Champions y los más de 100M captados del siempre envidiable reparto británico, solo han gastado poco más de 75M si les sumamos los refuerzos invernales. Unos fichajes que no han rendido, donde Musa no ha conseguido destaparse, Kaputska ni siquiera ha debutado pese a ser unas de las revelaciones de la Eurocopa y Luis Hernández, que se fue en búsqueda de estabilidad al Málaga, ni siquiera anda ya por la ciudad de Leicester, dice mucho del rendimiento actual del club, más preocupado de un posible descenso y desbandada general de la plantilla que de una eliminatoria de Champions.

Musa, una de las grandes decepciones del Leicester | Foto: The Sun.

*Cifras sacadas de Transfermarkt