Casa de empeño

Ranieri y Sampaoli. Sevilla y Leicester. Champions. Poco más había que contar para contextualizar el partido más importante de la temporada tanto para los españoles como para los ingleses, a pesar de que las dinámicas de ambos eran totalmente distintas. Con ilusión y cada cual con sus armas, los contendientes se disponían a escuchar los acordes del compositor alemán Georg Friedrich Händel en una noche de las que no se olvidan.

Aceptando el favoritismo, los sevillistas levantaron la cara y miraron fijamente a su rival con ganas de guerra. Parecía que los foxes habían aprendido de la presión intensa del Eibar en la última jornada de liga, pero eso solo fue teóricamente. Se colocaron muy adelantados pero sin éxito de robar adelantados, de tal forma que los locales cogieron el timón y empezaron a hilar pases hasta plantarse frente a Schmeichel. Tucu Correa llega in extremis al esférico y Wes Morgan arrasa con él. Penalti. Lo tira él mismo. El final del penalti fue tan trágico como el tirado por Nasri una semana antes ante el Villarreal. Erró ante el danés.

El runrún se apoderó de las gradas del Sánchez Pizjuán. Nerviosismo e incertidumbre. No se podía fallar, y de ahí emanaron los hombres de fútbol. Nasri, Vitolo, Jovetic y Sarabia. Cuatro nombres y un mismo destino: el gol. Desde la banda izquierda, los hispalenses triangularon entre líneas en pocos toques para que, al final, Escudero asistiera a Sarabia de manera espectacular, en una conexión made in Getafe.

Lejos de bajar el pistón, al oler sangre, los andaluces decidieron ir a por más, pero se encontraron con un muro en el arco contrario. El recital de Casper Schmeichel no se quedó en la pena máxima, sino que tuvo que exigirse al máximo para evitar males mayores. Así se llegó al interludio de descanso.

El segundo acto tuvo un inicio calcado al final, con una serie de arreones locales que acabó en un pelotazo de Sarabia que Jovetic convirtió en balón orientado a la perfección. La calidad del montenegrino encontró en Correa un socio genial para poner más tierra de por medio. La parroquia sevillista soñaba con cerrar la eliminatoria en casa,  cosa que era posible dadas las condiciones del partido.

Cuando mejor estaban los sevillanos, Mariano, que estaba cuajando un partido lejos de su nivel coincidiendo con la visita del seleccionador brasileño, dio facilidades a los azules para que, en la primera llegada, Vardy diese en la diana. A partir de ese momento, con la lesión de Lenglet muy presente, los nervionenses dejaron de atacar para especular con la pelota. Jugaron con fuego, y casi se queman.

Victoria corta para lo que presentó el guión del partido. El Sevilla logró ganar pero encajó. Ahora tendrá que ir al King Power Stadium a sufrir, a pesar de que en casa, puso muchísimo empeño.

FICHA TÉCNICA

Alineaciones:

– Sevilla F.C.:  Rico, Mariano, Lenglet (Carriço, m. 54), Rami, Escudero, Nzonzi, Nasri, Sarabia, Correa (Iborra, m. 63), Vitolo y Jovetic.

–  Leicester City: Schmeichel, Simpson, Morgan, Huth, Fuchs, Albrighton (Amartey, m.88), Drinkwater, Ndidi, Musa (Gray, m. 57), Mahrez y Vardy.

Goles: 1-0, m. 25: Sarabia. 2-0, m. 62: Correa. 2-1, m. 73: Vardy.

Árbitro: Clement Turpin. Amonestó a Escudero y Carriço.