Vini, vidi, vinci

Lo que separa a los ganadores de los perdedores es cómo se reacciona a cada nuevo giro del destino. Para ser campeón, hay que convertir los días malos en normales a ojos de las buenas jornadas. El Sevilla no hizo menos. Salió al Sánchez Pizjuán, vio y venció por encima de todos los condicionantes que se podían imponer ante un rival tan peligroso históricamente como alejado de la suerte en sus salidas fuera de casa.

Con la lección aprendida respecto al último encuentro disputado, los sevillistas salieron con el acelerador pisado a fondo. Sin miedo. Presionaron e intimidaron a un Athletic que se veía inferior como en un partido de niños contra adultos. Fruto de esos continuos acercamientos al área de Iraizoz, Ocón Arráiz señaló el punto de penalti tras derribar Etxeita a Vietto. Erró Jovetic desde los once metros lo que Iborra cazó en el rechace para adelantar a su conjunto.

A partir de ese tanto, las estadísticas acumuladas en ese tiempo se quedaron en números sin importancia. Los athleticzales dieron un paso hacia adelante, cogieron el balón con un buen Beñat, y avisaron a la parroquia local con un disparo de cabeza de Raúl García que retumbó en el palo zurdo de Rico. El peligro vasco se redujo a sensación de peligro con una gran dosis de merodeo por la puerta defendida por Sergio Rico. No se concretó. Echaban de menos a Aduriz.

La segunda parte empezó como acabó la primera. Empujaron los de Valverde ante unos nervionenses que encontraban vía de escape en un incombustible Kranevitter. Corría y corría para tapar agujeros que sus compañeros dejaban. En un alarde de trabajo y no mucha brillantez, los de Sampaoli dieron una masterclass de defensa aérea y de cómo no se debe salir con la pelota.

Más allá de la incertidumbre del resultado final con todo lo acontecido en el Bernabéu y en Riazor como contexto, las dos únicas cosas que fueron llamativas fueron el debut europeo de Walter Montoya con una notable actuación, y, sobre todo, un arbitraje del mencionado riojano rozando la mística y buscando el protagonismo.

Sampaoli se puso una corona de laurel en la cabeza, se colocó un chándal que le sirvió de toga, miró a su público y levantó el pulgar hacia abajo. Dictó sentencia. Su equipo ganó al contrario. No hay más historia. Los hispalenses llegaron, vieron y vencieron en el coliseo sevillista del Ramón Sánchez Pizjuán.  

FICHA TÉCNICA

Alineaciones:

– Sevilla F.C.:  Sergio Rico; Mariano, Rami, Mercado, Escudero; Iborra, Kranevitter; Correa (Franco Vázquez, m. 62), Nasri, Jovetic (Ben Yedder, m. 77); y Vietto (Walter Montoya, m. 77).

–  Athletic Club: Iraizoz; Bóveda (Susaeta, m. 68), Etxeita, Yeray, Saborit; San José, Beñat (Iturraspe, m. 60); Lekue, Raúl García, Muniain (Villalibre, m. 84); y Williams.

Goles: 1-0, m. 13: Iborra.

Árbitro: Ocón Arráiz (Comité Riojano). Mostró cartulina amarilla a Jovetic, Susaeta, Mariano, Mercado, Nasri, Correa, Etxeita y Kranevitter.