Sin alternativas

A lo largo de los últimos años, el Athletic Club había generado a raíz de la figura de Ernesto Valverde un plan de fútbol que tocó techo en las últimas temporadas del ahora técnico blaugrana en Bilbao. A pesar de que San Mamés nunca ha sido un feudo para disfrutar de los sevillistas en clave victoriosa, el mal inicio del Cuco Ziganda como preparador bilbaíno hacía augurar una posible sorpresa de los de Berizzo.

Eso no ocurrió, como era de esperar. Rotó cuando ninguno de sus rivales de arriba había rotado. Dejó a Banega en Sevilla cuando Messi participaba activamente en el partido de su equipo en el Metropolitano. Prácticamente, tiró el partido. Sólo con el exvalencianista, la película hubiera sido diferente que a la proyectada en el País Vasco con un doble pivote que se autoanula y nadie que sea capaz de marcar los tiempos de las posesiones. Encefalograma plano.

Sólo durante 15 minutos que, sorprendentemente, coinciden con la entrada de Michel Krohn-Dehli, el Sevilla fue gratamente superior a su rival. Con el danés como continuo apoyo, Franco Vázquez apareció entre líneas en calidad de lo que su combinado necesitaba. Filtró dos pases de gol que su equipo desaprovechó en su pico de juego. Cuanto más alto vuela uno, más grande es el golpe. Ese golpe tuvo nombre y apellidos: Mikel Vesga. Los locales sólo se habían acercado una vez al área de Rico, con un saque de banda; luego metieron en otro.

Lejos de buscar alternativas al juego, el Sevilla dejó de lado la posesión de la pelota y comenzó a querer asustar a los norteños con balonazos. Eran gigantes contra enanos. Imposible inquietarlos así. De tal forma, los ataques hispalenses quedaron en casi nada ante un contrario que metió velocidad al juego con William y, sin hacer excesivamente mucho, logró atar una victoria tras seis partidos sin conocerla.

 

Los del Toto siguen sin transmitir seguridad en el juego en clave de estilo e incluso de físico. No tiene alternativas en el juego cuando más lo necesita, con un calendario fuera de casa que, desde luego, es de todo menos agradable.