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Análisis

Análisis táctico | FC Barcelona 2-1 Sevilla FC

La balanza de marcar al hombre

Jugar contra el Barcelona en el Camp Nou, esa era la cuestión. Tan difícil era ganarle a un rival que, líder de la competición doméstica, había completado un 31/33 puntos posibles, que era casi un axioma el hecho de que el Sevilla lo tenía bastante complicado. Sobre todo, mirando los últimos precedentes, todo parecía derrumbarse aún más. Sensaciones que se materializaban una vez vistos los primeros diez minutos de Messi y sus camaradas.

Decía Berizzo que no era partidario de marcas al hombre para parar al 10 azulgrana. Parece que no era consciente de la que se le venía encima, porque su equipo sí que marcó al hombre y no sólo a uno, sino a todo el equipo de Valverde. Lo bueno que tenía esto era que individualmente no dejaba sentirse cómodo a nadie, ni a Messi que sólo conseguía dar ventajas sin balón; lo malo de este tipo de marcaje es que genera irregularidades, huecos, que genios como los locales no iban a dudar en aprovechar.  Semedo y, sobre todo, Jordi Alba gestaban superioridades por fuera que no terminaban de ser aprovechadas por dentro.

La preocupación en mantener las vigilancias individuales, daba lugar a un encorsetamiento creativo que apenas dejaba aire para atacar. Banega erraba en la elección de las opciones, Navas apenas desbordaba y Muriel era el único que lo podía intentar con la colaboración de Sarabia.

La segunda mitad adquirió una narrativa diferente, más por obligación del resultado que por volantazo para el cambio. Con la ventaja rival, los nervionenses se vieron abocados a olvidar ciertos marcajes al hombre (aunque algunos se mantuvieron como el de Pizarro a Messi)  para encontrarse más cómodos. De tal forma, se comenzaron a ver las primeras posesiones largas del Sevilla con un protagonista continuo: Sebastien Corchia. Subía y subía la banda sin muchas opciones para recepcionar sus centros.

Los cambios apenas cambiaron el guión del partido, a pesar de que la entrada de Geis dotó de mejor salida de pelota que con Kjaer. Nolito lo intentó sin apoyos y Ben Yedder no fue ese elemento móvil que necesitaba su conjunto.

Así, el Sevilla mantiene algunas carencias pero manifiesta continuas mejoras con el paso de los partidos. Parece que el doble pivote ha llegado para quedarse con un juego más práctico y sólido que da hálitos de esperanza a los sevillistas.

Manuel López

Estudiante de periodismo – Bueno para debatir, nunca discutir.

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