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Análisis

Análisis táctico | Sevilla FC 3-3 Liverpool FC

Foto: Tomás Quifes

Y el Mudo habló

A sabiendas de la trascendencia del partido, la entidad del rival y los fallos cometidos en Anfield, Berizzo preparaba la contienda a consciencia de cara a dar el paso definitivo hacia la siguiente ronda de la UEFA Champions League. Como comentó en la rueda de prensa previa al envite, el argentino sabía que debía tener la pelota con más vértigo y evitar así las contras rivales que tanto daño hicieron en la ida. Lo consiguió, pero se encontró con otro problema: las jugadas a balón parado.

Cuando el marcador tan sólo marcaba dos minutos y el encuentro parecía seguir los cauces lógicos, un balón salía por la línea de Sergio Rico. Era córner. Coutinho lo sacó, un compañero suyo lo peinó, y Firmino lo remató en el segundo palo. Gol y jarro de agua fría del que los locales se recuperaron rápidamente. La respuesta fue inmediata. Primero Nolito con un disparo parado por Karius y luego golpeado en el palo; luego Ben Yedder con un tiro cruzado ante el meta alemán que salía lamiendo el palo. Parecía que la reacción estaba al caer, pero otro saque de esquina exactamente igual ejecutado, dejó a los reds en ventaja de dos tras el tanto de Mané.

2-0. Nervión desangelado y un contraataque que abría la herida más aún. Mané entraba a la espalda de Geis y Firmino introducía el balón en las redes sevillistas. En 30 minutos, un vendaval más efectivo que sensacional había pisado el Sánchez-Pizjuán. Los hispalenses hacían agua por el centro y, curiosamente, ahí es donde más gente tenía. El doble pivote N’zonzi-Pizarro prácticamente se estorbaba: sin balón se abrían en exceso e incluso se pisaban en la misma zona, con él hacían del juego algo bastante más horizontal de lo que se requería.

Con ese resultado tan abultado al descanso, Berizzo rehízo a su equipo en el descanso con un discurso para el despertar y un cambio para materializar esto último. Todos hubiésemos metido a Muriel y no habríamos quitado a N’zonzi. Él no hizo ni lo uno, ni lo otro, y probablemente esa sea la explicación de que ninguno de los que estamos ante este texto somos entrenadores de élite. Banega como ‘5’ al lado de Pizarro y Franco Vázquez filtrando y desahogando como constante apoyo. Ese centro del campo made in Argentina bailó a su rival.

La entrada del ex de Palermo incentivó la movilidad de Ben Yedder, que cayó a bandas y permitió remover a la zaga inglesa. Indudablemente, ese cambio táctico llevaba implícito un cambio de actitud. Mercado pasó a ocupar el centro de la retaguardia y Geis se colocó de lateral diestro para aprovechar su gran golpeo de pelota. El milagro, con la inestimable ayuda de la grada, se obró casi por arte de magia como en aquella final de Champions de 2005 en la que el Liverpool remontó un 0-3 para el AC Milán.

Como leía anoche en Twitter, el Sevilla ya tiene un precedente al que aferrarse cuando las cosas no vayan bien, como sí lo tenía en Europa League. Resultado de los que cambian dinámicas, partido del que tanto jugadores como entrenador tienen culpa en lo bueno y en lo malo. Sólo falta un pasito.

* Desde aquí, todo el apoyo a Eduardo Berizzo en su lucha por recuperarse. Que sean muchos más los análisis tácticos que escriba con él en el banquillo. “Para que sucedan las cosas, hay que soñarlas primero”. No caminarás solo en esta batalla. Dale Toto *

Manuel López

Estudiante de periodismo – Bueno para debatir, nunca discutir.

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