Miedo a fallar

Si me dicen que el que estaba entrenando ayer era Berizzo, me lo hubiese creído. El Sevilla volvió a su cara triste y apática donde cualquier táctica quedaría relegada a un segundo plano. Volvió a ser poco vertical y poco incisivo, a pesar de que los primeros veinte minutos de juego parecían un oasis en medio del desierto. Más tarde el oasis resultó siendo una visión provocada por la situación. El trabajo experimentado en la primera semana de Montella ha quedado prácticamente reducido a nada. Los avances se han convertido en recesiones.

Con un esquema similar al utilizado en todos los partidos disputados bajo su mandato a excepción del derbi, Montella dejaba entrever que pensaba más en el partido de Copa ante el Atlético de Madrid que en el que tenía delante de sus narices. Así, N’zonzi se quedó pasando frío en el banco, los laterales fueron dos suplentes habituales con el italiano, y las bandas bien pudieron ser también piezas titulares pensando que Correa y Sarabia están a años luz de sus homólogos en este envite.

Futbolísticamente, podríamos decir que el partido fue de todo menos bonito. Gris y lleno de imprecisiones por parte de ambos contendientes. Nadie quería salirse del guión por el miedo a fallar, ese que te paraliza a sabiendas de que cualquier movimiento mal ejecutado puede generar un marcador en contra. Un imperial Geis, un notable Kjaer y el siempre trabajador Ben Yedder fueron los únicos salvables de los que jugaron. Bueno, y Banega, que siempre está ahí. El resto suspenso.

Probablemente el único achaque táctico más allá de que faltara actitud o que el desarrollo de las aptitudes individuales no fuera el correcto, todo se veía venir mal en la elección de ambos laterales. A pesar de que Carole fue tildado a su llegada de “excesivamente ofensivo” eso no lo hemos visto aquí. Mercado es más central que lateral, y poco más debemos comentar de eso. Ambos tuvieron apariciones ofensivas en los 20 minutos mencionados, pero luego se diluyeron. La figura de lateral ofensivo tiene mucha importancia para Montella: los extremos se meten hacia dentro y dejan la banda entera para los laterales. Al apenas subir estos, Jesús Navas y Nolito pocas veces podían generar superioridad con su marcaje.

Lo del Sevilla en Mendizorroza fue psicológico y táctico en cuestiones meramente referidas a los laterales. Horizontalidad y desgana fueron los marcadores de un equipo que camina hacia la más clara incertidumbre con Manchester y Madrid muy cercanos como localidades temibles para torear. Hacía años que el Sevilla no se veía en una así.