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Análisis

Análisis táctico | RCD Espanyol 0-3 Sevilla FC

Potenciar para confirmar

Cuando uno está tan ocupado con los exámenes y el equipo que analiza ha hecho dos partidos casi calcados en apenas unos días, la desidia invita a no escribir estas líneas que ahora usted tiene el gusto de leer.  Montella demostró que lo planteado en el Wanda Metropolitano no era casualidad, que el paso al 4-4-2 será una constante de aquí en adelante y que con ese juego ya tiene más estilo materializado que Berizzo en casi cinco meses.

Visto el éxito (parcial) de los planteamientos impuestos en los duelos coperos que tenían por delante, el entrenador italiano del Sevilla y Quique Sánchez Flores se decidieron por similares propuestas y parecidas alineaciones a las dadas en esas fechas. Tanto es así que la del Sevilla era la misma que la sacada en Madrid.

Al inicio fulgurante en sensación de peligro local, respondió el conjunto sevillista con un grandísimo Mudo entre líneas. Activo, generaba superioridad numérica en todas las parcelas ofensivas del campo, casi como convirtiéndose en un pivote para hacer paredes. De tal forma, el primer gol llegó con el segundo tiro a puerta. Efectividad máxima y un Espanyol que se comenzaría a abrir una vez en inferioridad en el marcador. Estaban en la obligación de arriesgar más si querían acercarse en el marcador. 

Ese contexto era exageradamente propicio para que Muriel, Correa y Sarabia se hincharan a recibir en pocos toques al contraataque. De fuera hacia adentro. Así lo hicieron y así llegaron sus goles. Con las líneas tiradas unos cuantos pasos hacia atrás, esos tres elementos futbolísticos tienen espacio suficiente para correr a campo abierto y golpear las debilidades de defensas desguarnecidas. La importancia de esto se ve en la evolución total de Luis Muriel y su abrazo con los técnicos como forma de reconocer esa formación del medio más propicio para su adaptación.

El único ‘pero’ nervionense fue el mismo que hemos visto en todos los envites que ha disputado el equipo con Vincenzo Montella como técnico, la peor herencia de Berizzo: el físico. Tras el descanso, 20 minutos de valle físico que casi le cuesta un susto a la parroquia hispalense, de no ser por la falta de acierto perica. Lo físico trasciende a lo mental: nubla la visión del que posee el balón y del que hace un movimiento sin él.

Resultado y sensaciones satisfactorias para un Sevilla que parece haber encontrado el antídoto a sus problemas en la semana clave. Ahora le queda otra importante con dos encuentros dentro de casa y la obligación de seguir potenciando las situaciones afines a las características de sus efectivos, de cara a confirmar las sensaciones y ajustar automatismos.

Manuel López

Estudiante de periodismo - Bueno para debatir, nunca discutir.

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