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Análisis

Análisis táctico | Málaga CF 0-1 Sevilla FC

Sin presión no hay paraíso

En el fútbol actual, la presión se ha convertido en un factor trascendente en el desarrollo de los hechos que acontecen en un partido. Presionar bien es atacar y defender mejor. Para ello, son continuos los ejercicios que se ejecutan día tras día en los entrenamientos para asimilarla y ejercerla con eficacia. Si de diez jugadores de campo que suelen ser fijos en el once titular, cambias a seis, el automatismo degenera en otra cosa.

Se juntaron el hambre y las ganas de comer. Los sevillistas sufren mucho contra los equipos que polarizan mucho el juego en largo. Ese pelotazo bien ejecutado elimina rudamente la presión que cualquier equipo pueda ejercer, además de que hace que entres en una dinámica nula de juego. El Málaga de José González es uno de esos conjuntos. Por ello, con una línea defensiva inédita en su composición, como mero acto reflejo a ese juego local, la retaguardia sevillista dio unos pasos más atrás que de costumbre. Tanto es así que Ben Yedder quedaba siempre lejos de su zona de influencia.

“Nunca habían coincidido esos jugadores juntos, y a pesar de eso creo que lo hicieron muy bien”

Vincenzo Montella

Con Nolito en el once, hay un cambio posicional que adoleció el equipo en Ipurúa y no tanto ayer por la condición del rival. Con el Mudo Vázquez, difiriendo si tiene o no el esférico, el Sevilla se mueve de un 4-2-3-1 al 4-4-2. En cambio, con el gaditano el Sevilla pasa a un 4-4-2 en exclusiva. Las ayudas al centro del campo en forma de punto de apoyo y defensa apenas existieron y siempre intentó caer a su banda más hábil, generando un desequilibrio cuando no tenía el balón su conjunto. Eso sí, hizo mucho daño a la espalda del mediocentro rival como bien muestra el tanto hispalense.

La única alternativa al patadón y tente tieso en clave malaguista era el esférico a banda diestra en busca de Rolán. El uruguayo generaba grandes ventajas ante dos condicionantes que dejaba caer Layún como lateral diestro sevillista: 1. Tenía amarilla; 2. Él es más carrilero que lateral y está en un proceso exprés de aprendizaje en esa posición. De tal forma, cuando el ex del Girondins se desinfló, su equipo volvió al plan A de balonazos que encumbraron las figuras de Kjaer y, sobre todo, Lenglet.

“El equipo sufrió, pero también supo estar muy concentrado y no arriesgó. Me quedo con eso y, por supuesto, con la victoria”

Vincenzo Montella   

Los costasoleños no asustaron a Sergio Rico en ninguna ocasión, más allá de la sensación de peligro que propicia un marcador corto pero controlado. El Sevilla, a sabiendas del nivel del rival que tenía por delante, se ciñó a la ley del mínimo esfuerzo. Quizás tendríamos una visión diferente si el gol de Ben Yedder hubiera subido al marcador y el penalti por manos de Rosales se hubiese pitado, pero ese es un análisis que no nos corresponde y que forma parte del conocido como fútbol ficción. Lo que no pertenece a la ficción son los tres puntos que los sevillistas suman a su casillero para aprovechar los tropezones de Valencia, Madrid y Villarreal, y pensar en Athletic y Valencia en casa.

Manuel López

Estudiante de periodismo - Bueno para debatir, nunca discutir.

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