El murciano José María Sánchez Martínez, de 35 años, se encargó de arbitrar este domingo el partido correspondiente a la jornada 31 en Primera División entre el Real Valladolid y el Sevilla FC disputado en el estadio José Zorrilla, y que terminó con triunfo hispalense gracias a los tantos de Roque Mesa y Munir (0-2). En la sala VOR se encontraba el aragonés Santiago Jaime Latre, de 39 años.

Hasta 29 faltas se señalaron en los 94 minutos que duró la contienda: 17 realizó el Pucela, por 12 del conjunto blanquirrojo, algo que el colegiado saldó con seis tarjetas amarillas, tres en cada bando: Moi, Míchel y Alcaraz en los locales; Carriço, Banega y Ben Yedder en los visitantes. Vamos a repasar algunas jugadas polémicas:

Minuto 34: saque de esquina botado por Banega y Ben Yedder anota de cabeza. En un principio el gol se da por válido, pero el videoarbitraje entra en acción. Desde la sala, le aconsejan a Sánchez Martínez que vaya a ver la jugada al monitor y, tras hacerlo, decide anular el tanto por falta de Franco Vázquez. En la repetición se ve como el centrocampista del Sevilla FC empuja a Óscar Plano y de ahí la resolución final. Sin embargo, en el momento del empujón, el balón se encuentra aún parado en el córner y el VAR no debe entrar en jugadas en las que la pelota no está en juego, por tanto el árbitro debió tomar una de estas dos decisiones: o repetir el saque de esquina o dar validez al gol, pero en ningún caso darle el balón al Real Valladolid, como así hizo. Entendemos que el gol está bien anulado por esa falta de Vázquez, aunque lo correcto habría sido repetir ese córner.

Minuto 47: caída de Mercado dentro del área en una pugna con Calero. En las imágenes se ve como el defensor agarra al argentino, y ya queda a expensas del colegiado el considerar si es suficiente o no. En cualquier caso, es extraño que el juego no se detuviera en ningún momento para revisar una jugada que es, cuanto menos, dudosa, y en la que se pudo señalar la pena máxima.

Minuto 65: los locales reclaman mano en el área de Carriço, que tiene el brazo extendido. Tras ver la repetición, no se observa con claridad si el balón llega a tocar realmente la mano, por lo que no se señala nada. Además, la acción acaba siendo fuera del área. En esta ocasión, la jugada sí fue revisada por el VAR durante un tiempo.

Definitivamente no fue un partido sencillo para Sánchez Martínez y los suyos. El uso del videoarbitraje dejó mucho que desear en Pucela, aplicándose en unos casos en los que no debía entrar, y en otros ni se molestaron en utilizarlo. La nota final para el arbitraje es un 4.

Foto: LaLiga.