Ya se ha visto que, con respecto al año pasado, han cambiado muchas cosas en el Sevilla. Desde los jugadores hasta el entrenador, pasando por una reestructuración del organigrama deportivo. Y ya no digamos en comparación con temporadas anteriores, donde también se han producido auténticas revoluciones en el club.

¿Y la cantera? Pues prácticamente ha ocurrido lo mismo con el Sevilla Atlético. Y con tanto vaivén, es normal perderse. En unos cinco años, el filial ha cambiado bastante. Por ejemplo, en la etapa del último ascenso, con Diego Martínez al frente, se apostó por un modelo basado en traer a jugadores que elevaran notablemente el nivel del equipo, como Ivi, Bernardo Cruz o Diego González, ayudando a su vez a crecer a los canteranos ya presentes como Borja Lasso, Curro Sánchez, Alejandro Pozo o Carlos Fernández. Un perfecto cóctel de ambición, talento y competencia que volvió a traer gloria al filial sevillista en forma de billete para jugar en la liga de plata.

Pero, actualmente, la fórmula es otra.

La casa ante todo

Nos centramos ya en el presente. El regreso a la categoría de bronce ha supuesto también un cambio de paradigma deportivo en el Sevilla Atletico. Ahora, el protagonismo reside en los de casa. La base del filial son los mismos que han ido escalando desde las categorías inferiores. Mena, Pejiño, Lara, Genaro, Diego García, Javi Vázquez… Pura cantera. Los jugadores criados en la escuela sevillista serán los que tomen la responsabilidad. Más peso y más confianza para los escalafones inferiores. Y la mejor prueba de ello es que tan solo se han producido seis incorporaciones en el filial durante esta pretemporada. El resto de la plantilla está compuesta por los que ya estaban el año pasado y los que han irrumpido desde el equipo juvenil o el Sevilla C para hacerse con una ficha en el filial esta temporada. Con Joaquín Caparrós al mando del fútbol base en el club, no podía ser de otra forma.

Por eso, como se puede leer en el título, esta temporada va a ser un año para la cantera. Un curso para comprobar qué puede ofrecer la escuela sevillista y una oportunidad para forjar el futuro. Los jugadores del Sevilla Atlético, División de Honor y Sevilla C tienen vía libre para crecer y demostrar con su talento y sus destellos que pueden ser capaces de hacerse un hueco en el Sevilla Fútbol Club del día de mañana. Es, a la vez, una oportunidad y un examen para las categorías inferiores.

Con todo ello, el Sevilla quiere cuidar de su cantera, que ha sido (y es) históricamente uno de los principales patrimonios del club. La intención es devolver el protagonismo a una cantera de la que en su día salieron jugadores como Jesús Navas, Sergio Ramos, Diego Capel o los malogrados Antonio Puerta y José Antonio Reyes (que en paz descansen).

Tras la irrupción de estos jugadores a comienzos de la época dorada sevillista, le siguió otra oleada de canteranos sevillistas que derribaron la puerta del primer equipo al principio de la presente década: Luis Alberto, Perotti, Alberto Moreno, Campaña, Luna, Bernardo… Y ahora, aprovechando la entrada de Bryan Gil en el primer equipo, tal vez podría ser la hora de una nueva irrupción de canteranos en cadena, de una generación que continúe agrandando el prestigioso nombre de la cantera del Sevilla. Esta temporada tendremos la respuesta. La puerta está abierta y las oportunidades están sobre la mesa.

Bryan Gil, la última gran perla de la cantera sevillista | Foto: Nervioneo.com

La formación como razón de ser

Parece una obviedad decir que el objetivo principal de la cantera es la formación de jugadores. Es un mensaje que, desde el club, se ha repetido de forma incesante durante los últimos años. Más allá de permanencias, ascensos y cualquier objetivo deportivo, el fin principal del Sevilla Atlético es formar futbolistas que puedan estar a disposición del primer equipo en el día de mañana, o cuando sea necesario. Y, a partir de ahora, con más razón. Todo independientemente de en qué categoría se encuentre el filial. Por ello, la irrupción de Bryan Gil en la primera plantilla o el retorno de Alejandro Pozo para quedarse han sido dos de las mejores noticias para la cantera sevillista. Vale más que cualquier partido ganado o logro deportivo que se consiga.

De hecho, esta es la tendencia que se ha seguido tradicionalmente y, más aún, en épocas de mayor delicadeza deportiva e institucional. Formar y preparar a jugadores que puedan estar a disposición del primer equipo en caso de necesidad; bien para cubrir una posición del campo que presente carencias, bien por una lesión imprevista o bien porque no se están consiguiendo los objetivos previstos para la competición. En cualquier caso, la cantera siempre ha sido una especie de salvavidas, una carta bajo la manga que en ocasiones de dificultad deportiva y, sobre todo, económica ha servido como un auténtico bálsamo para el Sevilla Fútbol Club. Y gracias a ello, la escuela sevillista pertenece a la élite del fútbol nacional y continental. De ahí, la intención de protegerla y hacerla crecer aún más.

Caparrós, Gallardo y Marchena

Y para acrecentar ese protagonismo de la cantera y construir este nuevo Sevilla Atlético, la fórmula es bastante sencilla: sevillismo puro y colocar al frente a personas que conozcan el funcionamiento de las categorías inferiores a la perfección. Con estos dos condicionantes, el nombre está bastante claro: Joaquín Caparrós.

Después de una temporada bastante convulsa en el primer equipo, donde comenzó como Director de Fútbol y terminó como entrenador, el utrerano vuelve a cambiar de cargo. Y, esta vez, para tomar las riendas de las categorías inferiores del club. Sus conocimientos sobre la cantera son evidentes; y, más aún, los méritos que le corresponden a la hora de descubrir talentos (ya conocidos de sobra) y dar la oportunidad a los más jóvenes en un momento francamente complicado para la entidad.

Una persona de la casa, un sevillista más. Un “hombre de cantera”, como él mismo se define, al mando para continuar potenciando el talento de las categorías inferiores y, en especial, para mejorar y construir el nuevo Sevilla Atlético.

Y, después de las efímeras estancias de Tevenet y Luci Martín como entrenadores en estos últimos dos años, ¿quién podría ser el indicado para tomar el testigo y llevar a cabo la reconstrucción del filial desde el banquillo? Pues un canterano. Bueno, en este caso, dos: Paco Gallardo y Carlos Marchena. Más sevillismo para el nuevo proyecto. El tándem formado por los dos ex jugadores  de Bellavista y Las Cabezas de San Juan, respectivamente, se hace cargo del banquillo en esta nueva aventura del filial. Más canteranos al frente del barco de la cantera. En este caso, la idea en el organigrama es igual que con la plantilla: priorizar la gente de la casa por encima de quienes puedan venir de fuera.

Gallardo y Marchena observan un entrenamiento del filial | Foto: Kiko Hurtado (El Desmarque)

Nueva temporada, nueva ilusión

De cara a la campaña 2019/20, hay tres factores principales a tener en cuenta en el Sevilla Atlético. Primero, la filosofía es la misma que se empezó a fraguar desde el año pasado: protagonismo total de la casa y responsabilidad para los jóvenes criados en la escuela sevillista. Aunque, esta vez, se busca dar mayor fuerza, solidez y continuidad a este nuevo proyecto de cantera.  Segundo, han cambiado pocas cosas, pero importantes. Lo más destacado ha sido el cambio en el banquillo, con el dúo formado por Paco Gallardo y Carlos Marchena (siendo el primero la cabeza visible). Pero, por otro lado, hay pocas caras nuevas (si se compara con la revolución que se ha visto en el primer equipo durante este verano). La gran prueba de ello es que solo se han producido cinco incorporaciones: un central (Kibamba, de la Balompédica Linense), un lateral derecho (Álex Robles, del Málaga), un mediocentro (Pedro Ortiz, del Atlético Baleares), un extremo (Pau Miguélez, del Girona) y un delantero (Pedro Chacón, del Coria CF). A ellos se le suma también la reciente llegada de Ibrahima Diabate, ariete cedido por el RCD Mallorca en los últimos días de mercado.

Y, por último, aquí lo más recalcable, es que el resto de las incorporaciones de la plantilla del Sevilla Atlético son jugadores procedentes de las categorías inferiores, tanto del División de Honor como del Sevilla C. Con esta decisión, se da un paso al frente y se muestra un total respaldo para la cantera, que este año tendrá mucha más importancia y responsabilidad que en los cursos anteriores. Temporadas atrás, se intentaba combinar la presencia de jugadores de mayor nivel que aprovecharan el trampolín que supone el Sevilla Atlético (Ivi, Diego González, Ondoa, Marc Gual…) con el crecimiento de los propios canteranos del club (Curro Sánchez, Borja Lasso, Carlos Fernández…). Pero, ahora, casi todas las oportunidades se quedan en casa. Por ello, nombres como Carlos ÁlvarezAntonio Casas,  Alfonso Pastor,  Kike Ríos, Simo o Zarzana, entre otros, van a retumbar bastante en el filial sevillista durante esta temporada.

También, en lo que respecta a la presente campaña, hay pocas bajas con respecto a la anterior. Las más destacadas (y dulces, por lo que significa) son la ya conocida de Bryan Gil, que prácticamente dejó de ser jugador del filial a mediados de la pasada temporada, y la de Javi Díaz, que también estará a las órdenes de Julen Lopetegui como tercer portero. Por contra, el cambio de ciclo también se ha llevado por delante a jugadores como Curro Sánchez. El capitán del filial  hasta el año pasado ha comenzado una nueva aventura en el CD Numancia. Además, Chris Ramos ha vuelto al Valladolid, Manu Sánchez se ha marchado rumbo al CD Tondela portugués, Checa al Atlético Baleares y Migue Cera al Recreativo de Huelva.

Con todos los ingredientes presentados, la apuesta es clara. Se pretende que sea un año de protagonismo total para la cantera. Con Caparrós al frente de todo, Gallardo y Marchena desde el banquillo y la clara intención de contar con el talento de las categorías inferiores (División de Honor y Sevilla C), el nuevo Sevilla Atlético echa a andar con ambición, expectación y, sobre todo, ilusión.

Si se recuperase aquella frase de «Escudo, bandera y afición», el cuarto pilar sería la cantera. El Sevilla quiere relanzarla y colocarla en la élite del fútbol europeo, donde tradicionalmente ha estado gracias a todos los talentos que han salido de la escuela rojiblanca. Cuidar, educar y formar a los jugadores que podrían ser el Sevilla Fútbol Club del día de mañana; esa es la prioridad. Se espera que desde los escalafones inferiores tiren la puerta abajo. La oportunidad está sobre la mesa, ahora le toca responder a la cantera.