El cántabro Adrián Cordero Vega arbitró este domingo el partido correspondiente a la jornada 24 en Primera División entre el Sevilla FC y el RCD Espanyol disputado en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán y que concluyó con reparto de puntos tras el definitivo 2-2. En la sala VOR se encontraba en castellano-leonés José Luis González González.

Un total de 26 faltas se indicaron a lo largo de los 99 minutos que duró el choque: 17 cometió el Sevilla FC, por 9 del RCD Espanyol. Cordero Vega resolvió esto con dos amarillas locales (Sergi Gómez y Gudelj), por cuatro amarillas visitantes (Wu Lei, Marc Roca y la doble tarjeta a Víctor Sánchez, expulsado).

La gran jugada polémica llegó a la media hora. Sergi Gómez hace falta a Calleri en la frontal del área de Vaclík pero el árbitro no lo aprecia y deja seguir. Desde la sala VOR le avisan de que puede ser una jugada de roja directa al interpretarse como una ocasión de gol, y Cordero Vega va al monitor a verlo. La decisión del cántabro es amonestar con amarilla al central del Sevilla FC y señalar la falta, algo que desconcertó a locales y visitantes, y con razón. El VAR únicamente puede entrar en cuatro posibles casos (gol, penalti, roja directa y confusión de identidad), y siempre y cuando sea un error claro y manifiesto (y aquí no se da el caso, no podemos decir que sea roja clara sin discusión, así que igual no debería haber entrado el VAR). El reglamento dice textualmente: «Las Reglas de Juego continúan estableciendo como principio básico que el VAR sólo puede intervenir en caso que el árbitro cometa un error claro, obvio y manifiesto en una situación decisiva del partido (goles, tarjetas rojas directas, penaltis y confusión de identidad). Se recuerda que el VAR nunca puede recomendar una revisión en jugadas “grises” o discutibles, ni buscar la mejor decisión de cada incidente».

Al revisar la jugada, y ver que es fuera del área, lo único que le queda al colegiado es determinar si es roja o no. Aquí aparecen dos opciones: o expulsa a Sergi Gómez y el partido continúa dónde se interrumpió, o no se indica nada. Pero lo que no esperaba nadie es que el árbitro sacase amarilla al central y pitara la falta. Siempre se ha dicho que el videoarbitraje no entra en tarjetas amarillas, por lo que no se puede amonestar después de consultar al VAR, a no ser que el reglamento cambie cada semana como parece. A simple vista hay un doble error: primero de González González mandando a revisar un error que no es ni claro ni manifiesto, y después de Cordero Vega señalando falta y amarilla, peor aún cuando la falta termina en el empate a uno.

Falta de Sergi Gómez a Calleri

Minuto 68: segunda amarilla a Víctor Sánchez por derribar a En-Nesyri cuando entraba en el área con peligro. No hay dudas y la expulsión es justa.

Minuto 80: De Jong reclama penalti. Lo cierto es que Calero le da con el brazo en la cara al delantero y la jugada es muy dudosa, pero en este caso la revisión duró apenas unos segundos y, por supuesto, ni se recomendó ir al monitor. Lo que hace Calero es desproporcionado y debió considerarse la pena máxima.

Penalti a De Jong

Por último, el tiempo añadido tanto en la primera parte como en la segunda se antojó muy corto. La jugada de la falta del 1-1 se revisó durante seis o siete minutos, pero sólo se agregaron cuatro. En la segunda mitad, entre cambios, pérdidas de tiempo e interrupciones para atender a jugadores con camilla incluida, se fueron muchos minutos, pero sólo dio cinco más.

En definitiva, arbitraje muy desacertado el que vimos en Nervión. El Sevilla FC ha sido arbitrado por Cordero Vega en dos ocasiones, con una derrota (1-2 ante el Villarreal) y un empate, el de este domingo. Los números de Gónzález González con el conjunto hispalenses son dignos de estudio: de 34 partidos dirigidos, ocho victorias, siete empates y 19 derrotas. La nota final para el conjunto arbitral es un 3.

Acta del partido aún no disponible…