Mucho balón y pocas ideas

El Sevilla de Julen Lopetegui es un equipo previsible, y decirlo no es nada más que confirmar una realidad que se lleva palpando varios meses. El de Asteasu ha formado un conjunto muy sólido que, normalmente, cuesta mucho derrumbar por las delanteras rivales, el Sevilla está firmando sus mejores números defensivos de la última década pero este sistema conlleva unos inconvenientes que no gustan en Nervión.

El orden que inculca Lopetegui a sus futbolistas ha hecho que el Sevilla pierda verticalidad y genere limitadas situaciones de ataque. Cada jugador que conforma el ‘once’ elgido por Lopetegui abarca una zona determinada del terreno de juego, salvo Ocampos, ningún futbolista tiene libertad absoluta para atacar en este Sevilla y ese orden que tanto le gusta al vasco está provocando un déficit ofensivo muy preocupante.

Asi ataca el Sevilla FC

 

 

Cuando hablo de «un Sevilla que genera limitadas situaciones de ataque», tomo como base el mapa de calor de esta temporada 2019/2020. En él podemos ver mejor que nunca el estilo de este Sevilla, el equipo de Lopetegui abusa de las bandas para buscar el ansiado gol. El pasillo central no está siendo utilizado por ningún jugador del Sevilla para realizar acciones como filtrar pases interiores, y esta situación, teniendo en tu plantilla a futbolistas como Éver Banega, Óliver Torres o ‘Mudo’ Vázquez no debe suceder.

Los mediocentros del Sevilla olvidan la verticalidad y se dedican a ‘sobar’ la pelota con pases a los centrales o cambios de juego en busca de un centro de Jesús Navas o una arrancada de Ocampos. La falta de verticalidad e inspiración en la «zona de tres cuartos» lleva a una posesión estéril que ya, incluso bate récords. El Sevilla tuvo períodos frente al Deportivo Alavés de 87% de posesión, terminando el partido con un 74% de media que supuso la posesión más alta del Sevilla en lo que va de curso.

Las ideas de Lopetegui sobre controlar los partidos privan al Sevilla de tener libertad en la zona alta de la cancha y de atraverse con pases frontales que superen líneas rivales. El vasco está convencido que siempre ganará los partidos con centros laterales en los que sus jugadores rematen, con suerte, la primera o segunda jugada para conseguir el gol.

El orden que tanto desea Lopetegui parece haber dejado sin inspiración al ataque sevillista, sin ir más lejos, el último encuentro ante el Deportivo Alavés fue un fiel reflejo de lo visto esta temporada. El Sevilla atacó un 44% de las veces por la banda derecha, un 39% por la izquierda (Ocampos cambió de banda) y sólo ¡¡¡un 16% de las veces por el carril central!!!. El debate en la afición se ha enfocado en la manera de centrar que tienen Navas y Reguilón, pero el problema es la forma de atacar.

La cantidad de centros que realiza el Sevilla por partido es tan abrumadora como previsible para los equipos rivales. Treinta y cuatro fueron los balones que colgó el Sevilla frente al Alavés, de los cuales, ¡29! fueron erróneos y sólo cinco acertados. No es la forma de centrar, sino de la atacar. El Sevilla explota sus bandas y los rivales lo saben.

Lopetegui debe comprender que en el Ramón Sánchez-Pizjuán tiene que arriesgar más. El Sevilla debe fabricar ocasiones claras como siempre ha hecho, el argumento de los centros laterales ante equipos que se encierran es muy pobre. Los fantasmas de febrero acechan un año más y si Lopetegui no quiere correr el mismo futuro que sus predecesores tendrá dar un giro de tuerca al juego del Sevilla.