Un año después de su llegada el sevillismo sigue dividido -de forma absurda y sin ningún tipo de fundamento- en el mantra de que Lopetegui no es el entrenador que este equipo se merece. Lo que si es cierto es que todo tipo de filias y fobias vienen de etapas anteriores del técnico guipuzcoano, bien por su salida forzosa de la selección española -cosa que algunos no le perdonan ni le perdonarán al bueno de Julen- o ese paso fugaz por un Real Madrid que, por aquel entonces, era un polvorín tras las marchas de Cristiano y Zidane.

Lo que si es cierto es que Monchi suele tener buen ojo en lo suyo y confío de lleno en Lopetegui para su primer proyecto en su segunda etapa como nervionense. Bastaron dos semanas de entrenamientos y un duelo ante el Reading en San José de la Rinconada para saber que las ideas del técnico estaban claras y habían calado hondo en sus jugadores. El resto de la pretemporada solo hizo reafirmar esa idea y el comienzo de la 19/20 confirmó que este Sevilla iba muy en serio.

Tras dos temporadas en el ostracismo futbolístico más absoluto, con hasta cuatro entrenadores en cinco etapas distintas, y un Sevilla que funcionaba a destellos individuales el técnico vasco tenía la difícil tarea de volver a dotar al equipo de una idea de juego reconocible, y tanto que lo ha hecho.

Julen basó sus cimientos en una parcela defensiva que pega bocados, que sabe bien lo que hace y que deja muy poca opción a las delanteras rivales. Arriba, el debe de este Sevilla que con un delantero goleador tendría algún punto más que actualmente, los destellos de los Ocampos, Nolito o los jugadores de segunda línea bastaban para seguir sumando puntos a la saca.

Cuando vinieron mal dadas, no conozco equipos en mi vida que no tengan baches en la temporada, el técnico guipuzcoano tuvo que aguantar carros y carretas de sevillistas que se han acostumbrado a culpar de todos los males de su equipo al que manda desde la banda.

Pero los números están ahí. Tras 33 jornadas ligueras el cuadro nervionense solo ha perdido 6 partidos (los dos ante el líder, el Real Madrid, ambos por la mínima, una goleada ante el Barcelona, por la mínima ante el Villarreal en casa y dos remontadas inexplicables ante Eibar y Celta). El equipo lleva asentado en puestos Champions prácticamente toda la Liga y en competición europea los chicos de Lopetegui tendrán en el mes de agosto una oportunidad de oro para levantar su sexta Europa League.

Aunque muchos ya le tenían sentenciado desde que llegó al aeropuerto de San Pablo y aunque otros muchos eruditos futbolísticos se han subido al carro cuando venían mal dadas, yo tengo claro que el culpable de que el Sevilla haya recuperado su carácter competitivo es, en parte, de Julen Lopetegui.