Acabó la Liga y, tras un tramo final de auténtico sombrerazo, el Sevilla consiguió con dos partidos de ventaja y 10 puntos de distancia sobre el quinto la ansiada clasificación para la UEFA Champions League en una temporada que ha pulverizado récords inimaginables para aquellos que en julio, con su carnet de entrenador nacional, su máster en dirección deportiva y la más que contrastada experiencia que dan esas conversaciones solucionando el mundo desde una barra de bar, dudaban del olfato del León y del hambre de un Lopetegui que a base de mucho trabajo ha callado bocas por doquier.

Un Sevilla que en los últimos años había sido un auténtico ‘coladero’ en zona defensiva ha destacado por todo lo contrario. 24 porterías a cero en 50 envites. Números de equipo rocoso, molesto y, si se me permite, ‘porculero’. Los descubrimientos de Koundé -al que tras el desastre de Ipurúa muchos le querían jugando en el Sevilla C- y Diego Carlos han sido como un baño de agua fresca en una tarde de verano sevillano, pero si a eso le sumas el nivel del ‘acabado’ Fernando, pues da para babero. El otro ‘acabado’ tampoco ha estado mal, y es que fichar a un jugador de China puede sonar arriesgado, pero el bueno de Nemanja Gudelj ha callado también alguna que otra boca de aquellos que osaron a cuestionar su fichaje.

Por si eso no fuese poco el equipo lleva 17 partidos consecutivos sin hincar la rodilla, tantos como nunca en nuestros más de 130 años de vida nadie había visto. Ahora el problema para aquellos que cuando tienen uno quieren cinco y que cuando tienen cinco quieren cien es el de que empatamos mucho o el de que no ganamos por goleada. Si echamos la vista atrás, un poco antes de tener que salir a un metro y medio de distancia y con mascarilla, muchos quisieron echarle por ganar en el 94′ un partido ante Osasuna y empatar, de forma muy justa, dos partidos ante el Cluj.

Pero una vez acabada la Liga en una más que merecida cuarta plaza -igualado a puntos con el Atlético de Madrid- y en la que solo se han perdido seis duelos ligueros -¡SÍ, SÓLO SEIS!- llega nuestra verdadera arcadia feliz. Si como bien dice el maestro Manolo Aguilar en el otro barrio futbolístico de esta ciudad esa llega cuando comienzan los fichajes, en el nuestro comienza cuando suena el himno de la Europa League y empieza a rodar la pelota en nuestra competición.

Ahora sí, el Sevilla tiene una oportunidad única para poner el broche de oro a una temporada espectacular alzando su sexta UEFA Europa League en tierras alemanas. La Roma será el primer escollo en el camino de la sexta y es que los sevillistas han cambiado su mágico mes de mayo por un verano en el que, de momento, solo han dado alegrías a los suyos. Que es complicado ya lo sabemos todos, pero… ¿y si este año volvemos a tocar plata?

Pase lo que pase, lo que si queda claro es que un proyecto a tres años vista ha empezado a lo grande en el primero. Y por supuesto, como muchos ya sabíamos, que nuestra arcadia feliz siempre suele ser con la bola en juego. Sueñen en grande, nos lo hemos merecido.