El holandés Danny Makkelie, de 38 años, arbitró este miércoles el partido correspondiente a la ida de los Octavos de Final de la UEFA Champions League entre el Sevilla FC y el Borussia Dortmund en el Ramón Sánchez-Pizjuán (2-3). En el VAR se encontraba el también holandés Kevin Blom, de 46 años.

Un total de 21 faltas indicó el colegiado, de las cuales 9 cometió el Sevilla, por 12 del BVB. En cuanto a las amarillas, dos veces fue amonestado cada conjunto: Óscar y Lopetegui en los locales; por Hummels y Haaland en los alemanes.

Vimos un arbitraje muy permisivo, al contrario de lo que suele ocurrir en el fútbol español. Danny Makkelie dejó de señalar faltas que lo parecían y que en LaLiga seguramente se habrían señalado, pero que en el arbitraje europeo no suele ser así. Se permitió mucho el contacto y la disputa.

En cuanto a jugadas polémicas, una en cada período. Una mano del Papu dentro del área que no se creyó finalmente suficiente para irse al punto de penalti.

La última jugada del partido fue un agarrón a De Jong en el área, revisado por el VAR pero que también quedó en nada. Lo cierto es que el agarrón existe, pero como dijimos antes, Makkelie permitió mucho el contacto.

Esta revisión duró cerca de dos minutos, pero el árbitro pitó el final en el 93′, sin añadir nada más aparte de los tres que agregó en un principio.

En definitiva, arbitraje permisivo y con el listón bastante alto, algo a lo que el Sevilla le costó ajustarse. La nota final es un 6.