Ya es oficial. La noticia avanzada por Fabrizio Romano hace varios días y que hizo despertar al sevillista de su parado verano futbolístico se ha consumado, Bryan Gil se marcha al Tottenham por 25 millones de euros fijos (con la existencia de variables) y el pase del argentino Erik Lamela. Una operación rocambolesca e inesperada que ha dejado algo perplejo al personal, por lo que intentaremos de dar respuestas a algunas de las muchas incógnitas que rodean el traspaso.

¿Qué gana el Sevilla FC?

En primer lugar y siendo tan pragmático como lo es el mercado de verano; un intercambio de activos con ganancias y pérdidas, el traspaso del barbateño deja 25 millones de euros en las arcas del club. Un tema; el de las cifras en el fútbol, algo paradójico, ya que es habitual ver aficionados enzarzados en batallas dialécticas sobre si un futbolista debería ser vendido por un millón más o un millón menos, cuando en realidad ningún euro del percibido por el club de sus amores va a acabar en su bolsillo. Pero esta vez sí cobra importancia para ellos, ya que con el dinero de Bryan Gil el Sevilla FC se hace fuerte ante las futuras ofertas hacia los jugadores de los que el hincha lleva serigrafiado en la camiseta, sus primeros espadas. Para poner un ejemplo, una oferta de 60 millones por Koundé se ve menos suculenta con el beneficio de Bryan en el banco. Esto no quiere decir que el Sevilla ate en corto al francés; conocemos perfectamente la política de Monchi, pero su salida está más lejana hoy que ayer.

El paraguas de Lopetegui es tan grande como sus victorias, por lo que sus decisiones tienen siempre el amparo de los que quitan y ponen futbolistas en los clubes. Si el entrenador no cuenta con alguien y el entrenador sigue ganando partidos la ley del fútbol te hace desprenderte del eslabón más débil. Ya pasó con Carlos Fernández y se cometió un error por todas las partes. Primero por el chaval, que estuvo 4 meses parado, y luego por el Sevilla que vio como lo que en un día eran 18, otro eran 10. El club y Bryan  veían venir la misma película repetida, por lo que en el apartado deportivo se comprende como algo razonable.

Tener liquidez en un mercado te permite maniobrar, hacer que las fichas de dominó empiecen a caer. Una de estas fichas es Lamela. No sabemos si de verdad era la denominada “primera opción” para reforzar el extremo. Probablemente no, pero la realidad es que el argentino ya está en Sevilla.

Zurdo a pierna cambiada  y de complexión fina que recuerda por ejemplo a otro ex-sevillista como Joaquín Correa, Erik Lamela cuenta con un importante tallaje (1.84 cm), lo que a diferencia de Bryan, casa con el fútbol físico y de presencia que Monchi promulga desde su vuelta. Según la web de estadística FBref, el argentino tiene una media de 22 intentos de presión por partido hacia el rival por 17 de Bryan Gil, chutando más veces a puerta y siendo uno de los extremos con más tackles y derribos en las 5 grandes ligas, penalizado no obstante con muchas tarjetas amarillas. Datos que gustarán más o menos, pero que se asemejan más a la manera de entender el fútbol por parte de Lopetegui.

Aparte de Lopetegui y en primer puesto, el Sevilla cuenta con el paraguas de Monchi. El de San Fernando ha construido una marca propia y el jugador que llega al club lo sabe. Lamela se encuadra en ese perfil de futbolista que viene de una travesía en el desierto, pero que en el Sevilla se vuelve a sentir importante y da lo mejor de él. Buena fe de ello dan seguro algunos de los futbolistas más importantes en la época del club.

¿Qué pierde el Sevilla FC?

Ya internacional absoluto y abanderado de la nueva cantera sevillista, Bryan entraba seguro en los planes e idearios del aficionado más romántico, aquel que quiere ver cada 15 días a 11 niños criados en el Sevilla en el Sánchez-Pizjuán. Una cantera con un nuevo rol, alejado del terreno de juego y cercano a los planes de negocio del club. Algo natural por otra parte, Madrid y Barcelona vuelven a tirar de sus respectivas canteras, pero no se engañen, en época de vacas flacas.

A decir verdad y como hemos comentado, la participación constante de Bryan parecía algo utópica, aunque el de Barbate reúne características de las que el Sevilla adoleció durante la primera mitad de la última campaña. Bryan es descaro, uno contra uno, cara o cruz, algo que el Sevilla echa de menos en esos partidos tan controlados como aburridos y en los que le cuesta trabajo hacer algo diferente a un pase horizontal. Sin duda Monchi tendrá que buscar algo parecido en el mercado, ya que la banda izquierda se encuentra algo abandonada. Rony, Munir e Idrissi se encuentran en la rampa de salida, y la última temporada de Ocampos invitan a reforzar el puesto.

Por otra parte, en los intangibles, el Sevilla se deshace pronto de un activo de 20 años y en plena progresión. Lo que hoy son 25 mañana tiene pinta de que será aún más, aunque esto, al ser intangible, nadie lo sabe a ciencia cierta.

Hace algunos años, el Sevilla rechazó 20 milllones por un joven Perotti, quien se fue tiempo después y con un par de operaciones de rodillla a Genoa por medio millón. Por otro lado, también vendió por 18 millones a Alberto Moreno,  futbolista que fue montarse en el avión camino Liverpool y empezar a devaluar su precio. Cábalas, quinielas.. Muchas intuiciones pero pocas certezas.

En el fichaje de Lamela también encontramos algunos riesgos de carácter negativo que ha cometido el Sevilla. Como más reseñable, y algo que explica por qué un jugador que en su día costó 30 millones y que viene al Sevilla como parte de una operación es el capítulo de lesiones. Eric Lamela ha estado más de 800 días de baja en sus 7 temporadas como Spurs. Por encima de todas, destaca la gravísima lesión de cadera que sufrió en 2016, inhabilitándolo más de 13 meses de la práctica de un deporte que casi tiene que abandonar. El Sevilla es un club que está acostumbrado a competir al máximo cada 3 días, por lo que el argentino necesita de un buen tono físico que tape además su irregularidad en la continuidad de las temporadas.

También el Sevilla necesita una versión goleadora parecida a la que mostró en la Roma y que le llevó a la Premier. Desde aquella temporada en la que Lamela anotó 15 goles, el argentino no ha llegado a la decena de goles en ninguna de las consiguientes temporadas. Lopetegui necesita gol desde la segunda línea, algo que ha echado en falta este año. Suso, Ocampos y  De Jong han dejado mucho que desear en estas prestaciones.