LaLiga ha decidido dar traslado formal del suceso ocurrido en el Camp Nou en el transcurso del reciente Clásico al órgano disciplinario de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). El motivo es la presunta agresión sufrida por el centrocampista del Real Madrid Eduardo Camavinga durante las celebraciones de los visitantes, un episodio que quedó reflejado en el acta del árbitro Juan Martínez Munuera, según informó Goal.com y avanzó The Athletic.
El suceso y su documentación
En los instantes posteriores al 1-2 definitivo —goles y circunstancias del partido no son objeto de este texto—, un aficionado del Camp Nou se inclinó sobre las barreras y golpeó con el mástil de una bandera al futbolista francés, según la crónica de los hechos recogida en el parte arbitral. Además, desde las gradas se lanzaron objetos, entre ellos una botella de agua, que obligaron a la megafonía del estadio a emitir avisos y a una suspensión temporal del juego durante varios minutos.
El árbitro Juan Martínez Munuera incluyó en su acta la descripción de lo ocurrido junto a la banda, una documentación que es determinante para la actuación disciplinaria: el acta arbitral sirve como base probatoria inicial y abre la vía para que LaLiga eleve la denuncia ante el Comité de Competición de la RFEF, según señalaron las fuentes citadas por The Athletic y recogidas por Goal.com.
Procedimiento y alcance
Una vez recibida la denuncia, el Comité de Competición revisará las imágenes del estadio y las grabaciones de la retransmisión para identificar a las personas implicadas y valorar la posible responsabilidad del club anfitrión en materia de seguridad y orden público. La gravedad de las sanciones que puedan imponerse dependerá, estrictamente, de los hechos probados en la instrucción y de las normas disciplinarias aplicables de la RFEF.
- Acta arbitral: figura clave que Justifica el inicio del expediente.
- Investigación audiovisual: revisión de imágenes y retransmisiones para identificar a los implicados.
- Competencia disciplinaria: el Comité de Competición de la RFEF será el que decida si procede sanción.
La actuación de LaLiga responde al protocolo habitual en estos casos: cuando existe constancia en el acta arbitral de incidentes que ponen en riesgo la integridad física de jugadores o la seguridad del espectáculo, la competición suele elevarlo a la federación para su tramitación. En el expediente se valorarán tanto las acciones individuales como posibles incumplimientos en el dispositivo de seguridad del estadio.
El Barcelona, como club afectado por la denuncia, quedará a la espera de los pasos formales del procedimiento y de las pruebas que aporte la instrucción. La resolución final sobre posibles sanciones corresponderá al Comité de Competición de la RFEF, que aplicará el régimen disciplinario en vigor y tendrá en cuenta, según la práctica habitual, el informe arbitral, las grabaciones y los reportes de seguridad.
«LaLiga denunciará formalmente la presunta agresión ante el comité de disciplina de la Real Federación Española de Fútbol», informó The Athletic, según recogió Goal.com.
El episodio alimenta el debate sobre seguridad en los recintos y la necesidad de medidas que protejan a los futbolistas cuando se producen aglomeraciones junto a las bandas en momentos de celebración. La fase del procedimiento y las sanciones que pudieran imponerse son hoy la cuestión procesal central: corresponderá al órgano federativo examinar la proporcionalidad de las medidas disciplinarias con arreglo a lo acreditado.