El Manchester United celebró este lunes una reunión de urgencia en la que participaron el CEO Omar Berrada, el director de fútbol Jason Wilcox y los copropietarios Sir Jim Ratcliffe y Joel y Avram Glazer, un encuentro convocado para evaluar la situación deportiva tras una racha irregular del equipo.
Según Mundo Deportivo, la decisión adoptada fue mantener a Michael Carrick como entrenador pero con un respaldo condicionado: «De momento, la decisión es que siga y se le valorará partido a partido». El club ha optado así por un voto de confianza temporal que obliga al técnico a revertir la dinámica en las próximas semanas.
«De momento, la decisión es que siga y se le valorará partido a partido», dijo la directiva tras la reunión, según Mundo Deportivo.
Los números que han precipitado la reunión son claros: en lo que va de temporada Carrick ha dirigido 12 partidos con un balance de 2 victorias, 4 empates y 6 derrotas, cifras que han activado el debate interno sobre el rumbo deportivo del club. La última victoria registrada por el Manchester United data del 10 de septiembre, un 4-0 frente al Sabah; desde entonces los resultados han sido irregulares y con derrotas recientes que han encendido las alarmas en Old Trafford.
Calendario inmediato y exigencia
El calendario próximo aumenta la exigencia sobre Carrick: el primer examen será el sábado en Stamford Bridge ante el Chelsea (13.30, hora peninsular española). Tras ese compromiso, el United afrontará partidos ante Roma y Aston Villa, encuentros que la directiva del club considera clave para valorar la continuidad del técnico.
- Balance de la temporada con Carrick: 12 partidos (2V-4E-6D).
- Última victoria: 10 de septiembre, 4-0 ante el Sabah.
- Próximos compromisos: Chelsea, Roma y Aston Villa.
En los últimos días habían circulado nombres vinculados a una posible sustitución inmediata, entre ellos Eddie Howe y Julian Nagelsmann, mientras que a más largo plazo también se mencionó a Unai Emery. No obstante, la resolución tomada por la dirección ejecutiva obliga a esperar la evolución del equipo en el corto plazo antes de adoptar cualquier decisión definitiva.
La medida refleja la preocupación del club por la pérdida de rendimiento y la necesidad de una mejora inmediata en la imagen y los resultados. El voto de confianza, limitado en el tiempo y condicionado al rendimiento, sitúa al técnico en una posición de máxima exigencia deportiva frente a una afición y un palco cada vez más críticos.